Por: Juan carlos Mejía Seminario

Desde que se planteó la idea de ser presidente, Pedro Pablo Kuczynski supo que por muy poco se había quedado en pasar a la segunda vuelta, en el 2011, y que entonces, tenía en el 2016, muchas posibilidades de ganar. En el 2011, el APRA y su candidato natural no participaron, pero en el 2016, era evidente que si participaría. Y sabían todos los candidatos que ese sería su mayor escollo. Si bien es cierto, Humala y su gobierno se habían encargado de demoler su imagen. Ya antes todos habían presenciado un fenómeno. Que durante 10 años, el fujimorismo lo había despedazado, sin embargo, García había vuelto con un contundente 48,5% en la segunda vuelta, en el 2001. Estuvo a solo 3 días de ganarle a Toledo. Es más, en el 2001, hubo rumores de que en realidad García ganó la elección, pero no había forma de probarlo.

Lo primero que había que hacer era establecer la idea concreta y directa de que había un desgaste definitivo de la figura de Alan. Tenían como problema concreto que ya en el 2000, se hablaba de eso. Del desgaste de su figura y tenían casi la seguridad de que debido a su primer gobierno no había forma que gane. Sin embargo, Alan en el 2001 empezó a subir a fines de Febrero indeteniblemente y nadie pudo pararlo. Casi gana la elección. Hay que asegurarse que eso no vuelva a pasar. Peor ahora, que había culminado su gobierno con 46% de aprobación y con casi 10% de crecimiento anual y más de 152,000 obras en todo el Perú. García ahora era más peligroso. Había que detenerlo ésta vez. Para concretar dicha estrategia se estableció como punto básico que las encuestadoras transmitan no solo su descenso sino su nulo crecimiento. Haga lo que haga hay que consignarle la misma cantidad siempre. Eso va a desanimar a García y al APRA.

En un cafetín miraflorino en Lima se pactó el acuerdo entre el dueño de la encuestadora de más “credibilidad” y PPK. Hoy es asesor presidencial “Ad Honorem”. Esta encuestadora pertenece a una Asociación. Pactar con una de ellas, es prácticamente pactar con todas. Las otras dos apenas hacen una pequeña diferencia en el redondeo de cifras. Pero en general, eso hacen. Así tejen su “estrategia”. Saben que el 75% de la población no está enterada y bastará un titular periodístico para impactar y orientar al electorado en un sentido u otro. Saben que la desinstitucionalización de los partidos políticos permite que el atropello publicitario decida e imponga candidatos. A eso apostó el fujimorismo en los años 90. Y ese es el colchón que tienen. Hubo un “conversado” entre Toledo, PPK, Olivera y Acuña. Hay que cerrarle a García la posibilidad que sea el primer peruano de la historia que sea Presidente por Tercera Vez.

En esa alianza, en ese conversado, también estaba un grupo económico y noticioso. Listo. Todo está armado. El pacto ese sencillo. Es evitar que García pase a Segunda Vuelta. Nos falta una sola cosa. Un emisario de PPK se entrevista con Nadine Heredia. Y ella también se suma a la conspiración. Una vez todo listo, se pasa al siguiente nivel.
Piden a Olivera que venga. De eso se encargará Toledo. Alejandro Toledo le pide volver. Y Olivera vuelve. Tiene una sola misión. Demoler a García durante toda la campaña. La primera clarinada de la estrategia fue poner a García tercero debajo de Acuña. De 14% que tenía le ponen de un solo cocacho 9%. Y a Acuña de 4% lo ponen como 10%. Dicho trabajo se hizo en Noviembre 2015.

Habían manejado todo bien hasta Marzo del 2016. Sin embargo, había un solo hecho que podía alterar los planes: EL DEBATE. En el 2001, García tenía solo 32%antes del mismo. Y Toledo tenía 68%. Luego del mismo Alan empezó a subir terriblemente. Tenían miedo.
Entonces surge la idea de un DEBATE antes de la 2da vuelta. No esperar a la Segunda Vuelta. Esa era la jugada. Esa era la “idea brillante”. “Hemos manejado bien el asunto con la encuestas. Pero el pueblo es impredecible. Y en la última semana García puede dar otra vez la sorpresa. Hay que hacer algo, dijeron. La idea estaba hecha. La primera dificultad que encontraron fue que un debate en primera vuelta solo es una exposición de ideas de todos. Recordaron entonces, que en el 2014 habían ensayado una estrategia para bajarse a Castañeda. Le pusieron a Cornejo. De esa forma, eso permitiría que la derrota de Villarán no sea tan sonora.

En el 2016 decidieron escoger el mismo sistema. Y era obvio. Fujimori pasaría de todas maneras. Nada la había movido en 2 o 3 años del primer lugar. Era ya imposible que esa tendencia cambiara. Lo que debemos evitar es que García vaya. El manejo del Debate era hecho por gente sin carnet, pero evidentemente caviares. Ese posicionamiento de personas “caviares”se hace en las convocatorias laborales. El personal que entra es por afinidad ideológica de esa tendencia. Fue Pedro Pablo Kuczynski quien movió cielo y tierra para que a García le toque con Fernando Olivera. Y usó a un ex publicista suyo en la campaña del 2011 y que antes siempre fue el publicista por excelencia del APRA. Se planeó todo.
Solo comprando los árbitros podían ganar de forma alevosamente malvada una elección. Claro que el comunismo y la derecha se unieron para detener al APRA y a su candidato. Si bien es cierto, hubo errores propios, éstos serán analizados en otro artículo más adelante. Ahora ya sabemos cómo se hizo. Ya sabemos quién lo puso. Es momento de mirar hacia adelante. Siempre de las derrotas se aprende. Máxime si son grandes. Ni más ni menos.

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