Las micro y pequeñas empresas productivas inician el 2026 en un contexto de alta presión competitiva. La llegada de productos importados a bajo precio, el crecimiento del comercio digital y los cambios en el escenario económico internacional influyen en la rentabilidad y sostenibilidad de diversos sectores del país. En entrevista al programa Impulso Norte, el director de Mypes Unidas del Perú, Daniel Hermoza, analiza los sectores con mayores desafíos para las micro y pequeñas empresas.
Manufactura y competencia de productos importados
El sector manufacturero es uno de los más afectados por el ingreso de productos importados, principalmente de Asia. En Indecopi se han presentado cerca de una docena de solicitudes para la aplicación de medidas antidumping o salvaguardias en rubros como metalmecánica, acero, calzado, confecciones y madera.
Según Daniel Hermoza, esta situación obliga a los productores nacionales a reducir márgenes de ganancia para mantener precios accesibles al consumidor. Durante campañas comerciales clave, como la navideña, muchas Mypes optaron por vender con menores utilidades para competir con productos importados.
Comercio, plataformas digitales y distorsiones del mercado
El sector comercio presenta una dinámica distinta. La reducción de precios de productos importados permite a los comerciantes manejar mejores márgenes, aunque incrementa la dependencia de bienes extranjeros. A ello se suma el crecimiento de plataformas digitales de comercio internacional que facilitan la importación directa por parte de los consumidores.
Este fenómeno genera nuevas distorsiones en el mercado, ya que los comerciantes tradicionales compiten no solo entre sí, sino también con compradores que importan directamente productos desde el exterior.
Contexto internacional y presión sobre el mercado local
El escenario global también influye en la situación de las Mypes. La guerra comercial entre China y Estados Unidos ha generado excedentes de producción que son redirigidos hacia mercados sudamericanos a precios reducidos, afectando la competitividad de la producción local.
Este contexto ha modificado el equilibrio del comercio internacional y plantea nuevos desafíos para las micro y pequeñas empresas que operan en sectores productivos sensibles a las importaciones.

