El anuncio del cambio de categoría del Hospital de Apoyo II-2 de Sullana a Hospital III-1 ha generado expectativa en la región Piura, especialmente en las provincias de Sullana, Talara, Paita y Ayabaca.
Ahora, miles de pacientes podrían acceder a una atención de mayor complejidad sin necesidad de ser derivados a otras ciudades. Sin embargo, especialistas del sector salud advierten que la medida, por el momento, representa solo un avance administrativo. Este aún necesita presupuesto, equipamiento y personal especializado para traducirse en una mejora real de los servicios.
Con la nueva categoría, el establecimiento estaría en condiciones de atender enfermedades complejas, ampliar especialidades médicas y convertirse en un centro de referencia para la subregión Luciano Castillo Colonna. Esto permitiría resolver casos cardiovasculares, cirugías especializadas y otras patologías de alta complejidad que actualmente obligan a largas esperas o traslados fuera de la región.
Alertan que hospital aún no cuenta con condiciones para funcionar como III-1
Pese al anuncio oficial, el especialista en Salud Pública Arnaldo Vite señaló que el hospital todavía no reúne las condiciones necesarias para operar bajo la nueva categoría. Entre las principales observaciones figuran la falta de servicios implementados, la ausencia de equipamiento propio y la carencia de personal suficiente para cubrir la nueva demanda asistencial.
También remarcó que, si bien se ha anunciado un concurso para cubrir 815 plazas —incluyendo más de 200 médicos—, persisten dudas sobre la modalidad de contratación y la estabilidad laboral del recurso humano. El pedido de los profesionales apunta a que se asegure personal nombrado y no únicamente contratos temporales. De esta manera, se garantizaría la continuidad en la atención.
A ello se suma su preocupación por la falta de una asignación presupuestal específica. Según explicó, una recategorización hospitalaria no solo implica un cambio de nivel en el papel. También se debe prever la asignación inmediata de recursos económicos, contratación de especialistas y compra de tecnología médica para sostener la nueva capacidad operativa.
Especialidades como cardiología y cirugía cardiovascular aún partirían de cero
Uno de los servicios anunciados dentro del nuevo esquema es la atención cardiovascular especializada. No obstante, el especialista advirtió que actualmente Sullana no cuenta con un equipo permanente de cirujanos cardiovasculares para responder de manera inmediata a emergencias complejas.
Indicó que parte de las intervenciones realizadas hasta ahora han dependido de equipamiento prestado y brigadas médicas itinerantes provenientes de Lima. Esto evidenciaría que todavía no existe una unidad especializada consolidada dentro del hospital.
Su advertencia es clara: para que un Hospital III-1 funcione como tal, necesita equipos permanentes, especialistas estables y capacidad de respuesta continua, especialmente en áreas críticas como cardiología, cuidados intensivos, neonatología, oncología y hemodiálisis.
Piden fortalecer toda la red hospitalaria de Piura
Arnaldo Vite también señaló que la modernización de Sullana debe formar parte de una estrategia más amplia. Esta, explicó, debe incluir el fortalecimiento de hospitales periféricos como Chulucanas, Ayabaca, Huancabamba, Huarmaca, Talara, Sechura y Máncora, además del primer nivel de atención.
Advirtió que problemas como el incremento de casos de dengue, leptospirosis, neumonías y el riesgo de enfermedades inmunoprevenibles evidencian debilidades estructurales en la red sanitaria regional. Esto evidencia aún la faltan insumos básicos, equipamiento y brigadas debidamente implementadas.
En ese contexto, el anuncio del Hospital III-1 en Sullana es visto como una oportunidad importante para descentralizar la atención especializada en el norte del país, aunque el verdadero reto será convertir la resolución en servicios concretos, sostenidos con presupuesto y personal capacitado.

