Los lugares para comer en Piura, son infinitos. Pero lo cierto es que cada uno tiene su encanto y el toque que los diferencia.

Walac Noticias conversó con dos hombres que trabajan a diario desde las 8:00 de la mañana hasta el mediodía vendiendo tamales, papas rellenas, arroz chaufa, empanadas, refrescos y raspadillas.

José Salvador es el nombre del hombre que prepara unas raspadillas increíbles para calmar el calor, pero su nombre artístico, como él dice, es “Vale“.

El carisma de Vale le ha servido para ganarse a clientes fijos que a diario van por sus productos.

Pero en este camino, Vale no está solo. “Gringo” es el hijo de José Salvador. Un joven carismático que siempre está dispuesto a brindar una sonrisa al momento de atenderte. A todo esto, da la impresión de que ambos hubiesen llevado un curso de atención al cliente porque definitivamente, no encontramos queja en el trato a sus comensales al paso.

El sentido del humor de ambos es lo que más les ha valido en estos largos años de venta de comestibles.

Vale empezó a trabajar desde 1984 en la esquina de lo que ahora es el nuevo local de la SUNAT.

Vale lleva 33 años en este negocio. Y el trato no ha cambiado, afirman los clientes fijos de Vale.

Por motivos obvios se trasladaron hasta la esquina de la cuadra 2 de la Avenida San Martín con Huancavelica hace 16 años hasta el momento. Nos esperan allí, frente a la Iglesia del Santísimo Sacramento para compartir un ameno momento.

Sus peculiares bromas respecto a los productos que ofrece, distraen un poco el ánimo de los consumidores.

En la divertida entrevista que le hicimos, Vale te cuenta los mejores secretos de sus productos y qué es lo que los hace ricos.

 

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