La economista y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, alertó que el país enfrenta un escenario preocupante ante la eventual llegada de un nuevo fenómeno de El Niño Costero, debido a la falta de inversiones sostenidas en prevención y gestión de riesgos.
La también integrante del Consejo Fiscal señaló a Diario Correo que los gobiernos regionales y locales no han desarrollado las acciones necesarias para afrontar una emergencia de gran magnitud. Esto, podría complicar la respuesta estatal si se presentan eventos climáticos severos en los próximos años.
Cuestionan falta de ahorro durante el auge de los metales
Trivelli sostuvo que el Perú ha recibido importantes ingresos gracias a los altos precios internacionales de los minerales. Sin embargo, consideró que estos recursos no han sido aprovechados estratégicamente.
Según explicó, gran parte de los ingresos extraordinarios obtenidos durante este periodo se han destinado a cubrir gastos permanentes del Estado, principalmente remuneraciones y pensiones. Ello, en lugar de fortalecer proyectos de inversión o mecanismos de prevención frente a desastres naturales.
La especialista indicó que los periodos de bonanza económica deberían servir para generar reservas y financiar obras que permitan reducir vulnerabilidades y promover el crecimiento sostenible del país.
Piden fortalecer fondos de contingencia
La exministra remarcó que el próximo gobierno tendrá el desafío de revisar las finanzas públicas y adoptar medidas orientadas a recuperar la sostenibilidad fiscal.
En ese contexto, consideró necesario impulsar políticas que permitan constituir fondos de emergencia. Así como, fortalecer la capacidad de respuesta del Estado y dirigir mayores recursos a inversiones que generen desarrollo económico a largo plazo.
Pesca sería uno de los sectores más afectados
Trivelli recordó que uno de los sectores más vulnerables frente a un fenómeno de El Niño es la pesca, debido al incremento de la temperatura del mar. Esta situación provoca que especies como la anchoveta migren hacia aguas más frías, afectando la actividad extractiva y la cadena productiva vinculada al sector.

