Piura podría consolidarse como uno de los principales motores económicos del norte del país con la ejecución de proyectos estratégicos de inversión privada, especialmente en minería, infraestructura, energía y agroindustria. Así lo señaló Raúl Martínez Luna, past decano del Colegio de Economistas de Piura, quien destacó el potencial de estas iniciativas para dinamizar la economía regional.
Según explicó, el desarrollo de estos proyectos permitiría generar miles de empleos directos e indirectos y fortalecer la actividad empresarial. Sullana a ello, se promovería el crecimiento de sectores como el comercio, la construcción, el transporte y los servicios. Asimismo, indicó que este escenario requiere estabilidad jurídica, coordinación entre el Estado y el sector privado, además de diálogo con las comunidades.
El Algarrobo y Río Blanco entre las principales apuestas
Martínez Luna resaltó el proyecto hídrico-minero El Algarrobo, ubicado en Tambogrande y adjudicado por ProInversión a Compañía de Minas Buenaventura. La iniciativa contempla una inversión total de US$ 2,753 millones, incluyendo inversión directa y gastos de operación durante sus primeros diez años. Además, incluye obras para mejorar el acceso al agua, un fondo social y la creación de puestos de trabajo en sus distintas etapas.
También mencionó el proyecto Río Blanco, situado entre las provincias de Ayabaca y Huancabamba, considerado uno de los mayores yacimientos de cobre del país. De concretarse, contribuiría a la generación de empleo durante las fases de exploración, construcción y operación. Asimismo, se incrementarían los recursos por canon y regalías para los gobiernos locales y el Gobierno Regional.
Inversiones y desafíos para el desarrollo
El economista agregó que estos proyectos se complementan con iniciativas en infraestructura, irrigación, energía y puertos. Estas fortalecerían la competitividad de Piura y su posicionamiento como un centro logístico y productivo en el norte del Perú.
En ese contexto, recordó que el Ministerio de Economía y Finanzas impulsa una cartera superior a los US$ 66 mil millones en proyectos estratégicos a nivel nacional. No obstante, sostuvo que el reto será convertir esas inversiones en una reducción efectiva de la pobreza mediante la formación de mano de obra calificada, el fortalecimiento de proveedores locales y una adecuada articulación institucional para que los beneficios alcancen a la población.

