La emoción de tu perro cuando llegas a casa es increíble, pero a veces se emocionan tanto que te saltan encima, te apoyan las patas y pueden llegar a hacerte daño. Si quieres saber cómo evitarlo, lee y sigue estos consejos:

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1. No los excites

Lo primero que debes entender es que no debes excitar al animal cuando llegues a casa. Si el perro está nervioso, tiene que externalizar esa energía extra: lo hará saltando y empujando. En cambio, si entramos en casa de manera relajada, será más probable que el perro se controle y se comporte como nos gustaría.

No solo debes entrar calmado, sino también evita hablarle rápido y con una voz aguda, que se le repitan muchas veces las mismas palabras, que se le grite o incluso que se le toque y se le den palmadas. Lo único que lograrás es aumentar sus ganas de saltar. Las entradas en casa debe ser relajadas y constar de un saludo tranquilo. Sin alzar la voz, sin correr con prisa y sin provocar que el perro se ponga a dar saltos.

2. No premies los saltos

Puede que no te des cuenta, pero puedes estar premiando cada salto. Reacciones como: hablarle en tono cariñoso, señalarnos antes de que salte como indicándole dónde debe apoyarse, reírse… pueden ser refuerzos a ese comportamiento. En este problema de comunicación los perros creen que deseamos que salten.

Tampoco debemos ignorar por completo al perro cuando lleguemos a casa: hará lo posible por llamar nuestra atención, así que seguirá apoyándose encima. Un saludo calmado y palabras de cariño cuando tenga las cuatro patas apoyadas en el suelo deberían ser respuestas adecuadas.

3. Gírate

Para detener al perro cuando va a saltar, podemos ofrecerle la espalda.Con este pequeño y simple movimiento estaremos haciendo varias cosas a la vez:

  • Nos movemos y le restamos apoyo para las patas.
  • Le hacemos una señal de calma, que le indicará que no estamos cómodos con ese comportamiento.
  • Le escondemos la parte del cuerpo en la que le interesaba apoyarse.

Así que, cuando veamos que el perro tiene intención de saltar sobre nosotros, debemos girar el cuerpo ligeramente. Le estaremos mandando varias señales de que no queremos que nos salude así. Entonces, cuando el perro tenga todas las patas en el suelo, lo acariciaremos por ese comportamiento más adecuado.

4. Enséñale a saludar de otra manera

Quizás no te has parado a pensar que es la única manera que tu perro conoce para saludar. Por eso, cree que debe hacerlo así. Una buena y útil alternativa para evitar que los perros salten es enseñarles conductas alternativas.

Por ejemplo, en el caso de los perros que saltan, podemos enseñarle a dar la pata para saludar. Antes tenemos que enseñarle a sentarse a la orden y ofrecer la pata. Cuando tenga este ejercicio dominado, cuando entremos en casa y antes de que salte, debemos darle la orden para sentarse.

Otra conducta alternativa es darle algo para oler en el suelo. Si dejas caer algo de comida al suelo cuando entras en casa, se entretendrá más buscándola en tus pies que saltando. Además, encontrar la comida puede ser más gratificante que intentar apoyarse en ti cuando estás dándole la espalda (gírate).

 

Es fácil evitar que los perros salten para saludar cuando lleguemos a casa. Pero necesita tanto concentración por parte del perro como por el humano: no le excites, no le alientes a seguir saltando; aprende a girarte en el momento preciso y, si nada de esto funciona, enséñale a saludar de otra manera más segura.

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