El cine le llegó a Samuel Urbina de a pocos, sin un momento exacto. Fue en tercero de secundaria, cuando agarró la cámara Lumix de su papá y empezó a grabar por puro impulso. «Me atrajo mucho el tema de la cámara», recuerda. En ese entonces YouTube recién nacía y él subía sus primeros cortos, explorando sin saber muy bien hacia dónde iba.
La universidad le dio el panorama completo. Y al terminar, tomó la decisión: hacer películas, producir, seguir la carrera de cineasta.
Rigor y exploración
Urbina fue «muy perfeccionista sin saber exactamente hacia dónde iba». Esa rigurosidad la mantiene, junto con la exploración de la imagen y el sonido. Su obra se mueve entre ficción y documental, sin fórmula fija: las ideas nacen al escribir el guion y se construyen en equipo. «Una película es un acto colectivo. Hay un director que da una pauta inicial, pero son varios.»
La ópera prima
Su primer largo se financió en gran parte con los fondos de la DAFO del Ministerio de Cultura (estímulo 2021), completado con inversión privada y alianzas en el sector audiovisual peruano. Para el segundo, ya busca financiamiento extranjero.
El resultado fue Aquella sombra desvanecía, una ficción sobre una madre y su hijo que quiere irse a Lima a seguir su futuro mientras a ella le cuesta dejarlo ir. Filmada entre Piura, Sechura y Sullana, es su ópera prima y también la primera película de su protagonista, Santiago, también piurano.

Se estrenó en el mundo en la Mostra de San Pablo y siguió viajando: Málaga, Lima, Bariloche, Vancouver, Washington, México. Próximamente, Italia y de nuevo Lima.
«Creo que es bonito ver que haya conectado con otros públicos. Que la obra se exponga en otros espacios es un logro de cara a seguir haciendo cine, no solo yo, sino en general aquí en Piura.»

El segundo largo
Ya trabaja en su segunda película, también filmada en Piura. Aborda temáticas ambientales y está ambientada en el bosque seco de Piura.
«Ahora cada vez es más accesible tener una cámara e ir a grabar»
A quien recién termina el colegio y teme no estar a la altura de los grandes, Urbina responde con una palabra: hacer.
«Ahora cada vez es más accesible tener una cámara e ir a grabar con tus amigos. La idea es hacer, hacer, hacer y ser paciente. Tu primer corto puede llegar a un espacio grande, pero puede ser que no, y eso no significa que ya se acabó.»

