En el Día Nacional de la Persona con Discapacidad, la Universidad Señor de Sipán presenta «Sin Barreras». Es un sube y baja con rampa y un columpio adaptado. Fueron diseñados y fabricados por sus estudiantes para que la recreación sea un derecho de todos en Chiclayo.
Jugar en un parque, subir a un columpio o disfrutar de un sube y baja son experiencias cotidianas para muchos niños. Pero no todos pueden acceder a ellas en igualdad de condiciones. Frente a esa realidad, la Universidad Señor de Sipán (USS) impulsa el proyecto Sin Barreras. La iniciativa demuestra cómo la ingeniería puede construir espacios de recreación más inclusivos.
Una idea que nace del aula
La propuesta fue desarrollada por estudiantes de la Escuela de Ingeniería Mecánica Eléctrica. Diseñaron y fabricaron dos juegos mecánicos adaptados. El primero es un sube y baja con rampa para facilitar el acceso de personas en silla de ruedas. El segundo es un columpio acondicionado para que también puedan disfrutar del balanceo.
«Observamos que los parques cuentan con juegos mecánicos convencionales. Pero hacía falta alternativas adaptadas para que las personas con discapacidad también puedan divertirse», explica el ingeniero Marcelo Rojas Coronel, docente de la USS y responsable de orientar el proyecto.

Ingeniería que abre posibilidades
El desarrollo de ambas estructuras requirió cálculos, diseño y trabajo colaborativo. Desde el curso de Resistencia de Materiales, los estudiantes analizaron las cargas que debían soportar los equipos. Consideraron el peso de los usuarios, las sillas de ruedas y otros elementos necesarios para su funcionamiento.
Para Máximo Joel Maza Campos, estudiante del séptimo ciclo, uno de los principales desafíos fue lograr el equilibrio del sube y baja. La estructura mide cuatro metros de largo. Para lograrlo, usaron un sistema de palanca y ecuaciones matemáticas aplicadas al diseño.
«Tuvimos esta propuesta porque en el Perú no existen juegos adaptados para personas con discapacidad. Para nosotros, representó un reto», señala.
En el caso del columpio, Emerson David García Leonardo, estudiante del sexto ciclo, cuenta que su fabricación tomó aproximadamente tres semanas. La etapa previa de modelado y cálculos requirió cerca de dos meses.
«El diseño contempla una capacidad de carga de hasta 150 kilogramos, incluido el peso de la silla de ruedas. La idea surgió al observar que muchas madres con hijos con discapacidad tienen dificultades para llevarlos a los juegos convencionales», menciona.
Del proyecto universitario a los espacios públicos
La iniciativa busca que estos juegos puedan instalarse en espacios públicos de Chiclayo. Así, más niños y familias disfrutarán de alternativas de recreación accesibles. Para ello, ya se vienen realizando las coordinaciones correspondientes.
En el marco del Día Nacional de la Persona con Discapacidad, que se conmemora cada 16 de octubre en el Perú, Sin Barreras deja una reflexión necesaria. Los espacios de recreación también deben ofrecer oportunidades para todos.


