Aunque el Perú cuenta con un mapa de amenaza sísmica que identifica las zonas donde un terremoto tendría mayor intensidad, aún carece de un estudio que permita estimar el impacto real de un sismo sobre viviendas, colegios, hospitales, puentes y otras infraestructuras estratégicas. Así lo señaló el ingeniero civil Juan Carlos Atoche Arce, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Piura (UDEP). El especialista advirtió la necesidad de desarrollar evaluaciones de vulnerabilidad sísmica en Piura y el resto del país.
Costa de Piura concentra la mayor amenaza sísmica
El catedrático explicó que las provincias costeras de Piura, Paita, Sechura y Talara presentan una alta amenaza sísmica. Por su parte, en Ayabaca, Morropón y Huancabamba los niveles registrados son menores. Sin embargo, precisó que estos mapas únicamente muestran cómo se comportaría el suelo durante un terremoto y no permiten conocer qué edificaciones podrían colapsar o resistir un evento de gran magnitud.
Por ello, sostuvo que el siguiente paso es evaluar la vulnerabilidad de las construcciones existentes. Estos estudios consideran aspectos como la antigüedad de la infraestructura, el diseño estructural y geotécnico, el estado de conservación y la calidad de la construcción para determinar el nivel de riesgo. «Lo que debemos evaluar ya no es la amenaza del terreno, sino la vulnerabilidad de las edificaciones. Esa información permitirá conocer el verdadero riesgo sísmico de Piura», indicó.
Diagnóstico de colegios necesita actualización
Atoche recordó que el único estudio nacional de gran alcance fue el Plan Nacional de Infraestructura Educativa al 2025 (PNIE 2025), elaborado a partir del Censo Nacional de Infraestructura Educativa de 2015. El diagnóstico evaluó cerca de 50 mil instituciones educativas públicas y estimó que se requieren alrededor de S/ 60 mil millones para garantizar condiciones adecuadas de seguridad y funcionamiento en los colegios del país, beneficiando a unos seis millones de estudiantes.
Como parte de esa evaluación se identificaron numerosas instituciones educativas ,construidas antes de la década de 1980, que presentan mayor vulnerabilidad sísmica. Esto debido a su diseño bajo normas estructurales antiguas. No obstante, el especialista aclaró que muchas de ellas pueden reforzarse y que la demolición solo debe contemplarse cuando las deficiencias estructurales hagan inviable su recuperación.
Infraestructura estratégica se debe evaluar periódicamente
El docente de la UDEP recomendó actualizar este tipo de diagnósticos cada tres o cinco años para conocer el estado real de la infraestructura pública. Asimismo, planteó priorizar la evaluación de colegios, hospitales, puentes, carreteras, puertos, centrales hidroeléctricas, presas y otras obras antiguas. De esta manera, se buscar determinar cuáles requieren reforzamiento estructural y cuáles deben ser reemplazarse para reducir el riesgo frente a un eventual terremoto.

