A casi una década del Niño Costero de 2017, cerca de 300 estudiantes de la institución educativa N.° 20878, ubicada en el kilómetro 980 de la carretera Panamericana Norte, continúan recibiendo clases en condiciones precarias. El plantel, que atiende a alumnos de inicial, primaria y secundaria provenientes de los albergues instalados para familias damnificadas, carece de agua potable, energía eléctrica, desagüe y una infraestructura adecuada.
Las aulas prefabricadas muestran un evidente deterioro por el paso del tiempo y las altas temperaturas. Además, la institución no cuenta con áreas techadas para proteger a los estudiantes del intenso calor ni de las lluvias anunciadas para los próximos meses.
Temen que las lluvias agraven la situación
El director del colegio, Jorge Enrique Ramírez Farías, advirtió a Reporteros 365 que el terreno donde funciona la institución es prácticamente un desierto. Además, que no dispone de un sistema de drenaje, por lo que cualquier precipitación provocaría el empozamiento del agua y pondría en riesgo la salud de los escolares.
Asimismo, señaló que el centro educativo tampoco cuenta con un cerco perimétrico y que los alumnos ingresan por distintos accesos. Esto, representa un problema adicional de seguridad.
Colegio aún no tiene título de propiedad
Ramírez explicó que uno de los principales obstáculos para ejecutar proyectos de infraestructura es que el terreno aún no ha sido formalmente transferido al Ministerio de Educación. Por eso, la institución no cuenta con un local escolar oficialmente reconocido.
Según indicó, esta situación impide que diversas entidades y empresas puedan invertir en la mejora de la infraestructura, pese a los reiterados pedidos formulados a las autoridades regionales.
Niños llevan agua desde sus casas
Debido a la ausencia del servicio de agua potable, los estudiantes llegan diariamente con recipientes de agua desde sus viviendas para cubrir necesidades básicas como lavarse las manos o utilizar los servicios higiénicos.
La comunidad educativa hizo un llamado a las autoridades para atender con urgencia las necesidades del plantel, especialmente ante el anuncio de un nuevo fenómeno climático que podría agravar las condiciones en las que actualmente estudian cientos de escolares.

