Aunque Piura logró avances en la ejecución de su presupuesto público, la inversión aún no se refleja de manera clara en mejoras sostenidas de los servicios básicos ni en obras con impacto directo en la población. Al cierre de 2025, el Gobierno Regional reportó una ejecución del 100 %. Sin embargo, este resultado no se traduce de forma homogénea en cobertura, continuidad ni calidad de servicios esenciales.
Esta situación genera cuestionamientos sobre la eficiencia en el uso de los recursos y sobre si el gasto público responde realmente a las principales necesidades de la ciudadanía.
Ejecución alta, pero con limitaciones en eficiencia
El desfase entre gasto y resultados se observa en el Índice Regional de Eficiencia en la Inversión Pública (IREI). Al cierre del tercer trimestre de 2025, Piura ocupó el quinto lugar entre las 25 regiones del país, una posición que revela que ejecutar más no siempre significa ejecutar mejor.
De acuerdo con información difundida por Diario El Comercio, parte de estos resultados estaría influenciada por la devolución de recursos del presupuesto inicial. Esta práctica permite elevar el porcentaje de ejecución y evitar saldos contables, sin que ello implique necesariamente una mejora en la calidad del gasto.
“Ejecutar gran parte del presupuesto indica que los recursos no quedaron sin uso, pero eso no garantiza que los proyectos tengan el impacto esperado. Para que el gasto sea realmente efectivo, es necesario que los proyectos estén bien planificados, se ejecuten a tiempo y respondan a las necesidades de la población”, señaló Germán Vega, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Acceso limitado a servicios básicos
Las cifras muestran que solo 3 de cada 10 ciudadanos (32.5 %) acceden de manera simultánea a servicios básicos como agua potable, saneamiento, electricidad, telefonía móvil e internet.
El caso del agua resulta especialmente crítico: hasta 2024, apenas el 15.7 % de la población contaba con servicio continuo durante las 24 horas, una cifra muy inferior al promedio nacional, que alcanza el 88.4 %. Esta brecha evidencia que el nivel de inversión no garantiza por sí solo un servicio adecuado y permanente.
Déficit en salud y atención primaria
En el sector salud, los indicadores también reflejan limitaciones. Solo el 45,7 % de los establecimientos brinda atención durante al menos 12 horas al día. Además, la región dispone de 6,77 médicos por cada 10 mil habitantes, una cifra considerada insuficiente para cubrir la demanda de la población.
Especialistas señalan que fortalecer la atención primaria y priorizar proyectos orientados a mejorar la cobertura efectiva de los servicios básicos resulta clave para cerrar estas brechas.
El reto: gastar mejor y con mayor impacto
Para los analistas, una ejecución presupuestal elevada demuestra que los recursos no quedaron sin utilizar. Pero no garantiza resultados positivos si los proyectos no están bien diseñados ni alineados con las necesidades reales de la población.
La mejora de los servicios, su continuidad y su calidad siguen siendo los principales desafíos para que la inversión pública tenga un impacto duradero y genere confianza en la gestión regional.

