El Ministerio de Cultura oficializó la declaración de 66 bienes histórico-artísticos del Obispado de Chiclayo como Patrimonio Cultural de la Nación. La disposición se aprobó mediante la Resolución Viceministerial N.° 000136-2026-VMPCIC/MC y comprende piezas religiosas vinculadas a templos de Lambayeque que estuvieron bajo la administración eclesiástica del hoy papa León XIV durante su etapa como obispo de Chiclayo.
Piezas pertenecen a iglesias de Lambayeque
La declaratoria incluye bienes procedentes de la Catedral Santa María de Chiclayo. Asimismo, de la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten, la iglesia San Pedro de Monsefú y la iglesia Santa Lucía de Ferreñafe.
Entre las piezas reconocidas figuran esculturas, pinturas, retablos, campanas, púlpitos, pilas bautismales, una lámpara votiva y elementos de indumentaria religiosa. Según el documento publicado en el diario oficial El Peruano, la Catedral de Chiclayo concentra 19 objetos, mientras que Ferreñafe reúne 24 piezas históricas.
Ministerio destaca valor artístico e histórico
La resolución, firmada por la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Gisella Escobar Rozas, se sustenta en informes técnicos de la Dirección General de Museos. Dichos documentos señalan que las piezas poseen relevancia artística por representar técnicas e iconografía desarrolladas en talleres peruanos de los siglos XVIII y XIX.
Además, el Ministerio de Cultura resaltó la presencia de esculturas de vestir elaboradas con elementos como ojos de vidrio, dientes de marfil, pelucas y accesorios ornamentales que buscaban otorgar mayor realismo a las imágenes religiosas.
Bienes forman parte de la identidad religiosa de la región
La cartera de Cultura indicó también que estos objetos conservan un importante valor histórico y simbólico para Lambayeque. Esto, debido a que reflejan prácticas religiosas y acontecimientos vinculados a la época virreinal.
Los informes técnicos precisan que varias piezas contienen inscripciones relacionadas con momentos relevantes en la historia de los templos y de sus comunidades. Asimismo, destacaron que estos bienes continúan vinculados a expresiones de fe, peregrinaciones y manifestaciones culturales que permanecen vigentes en la región.

