Piura tiene memoria. Sabe lo que significa una lluvia intensa, una quebrada activada, un río que amenaza con desbordarse y una ciudad que, en cuestión de horas, puede enfrentar inundaciones, aniegos y el colapso de servicios básicos. Lo vivimos con el fenómeno El Niño Costero de 2017 y el ciclón Yaku en 2023.
Por eso, cuando un informe técnico advierte sobre escenarios de riesgo para los servicios de agua potable y saneamiento ante un eventual periodo de lluvias intensas asociado al fenómeno El Niño 2026-2027, no deberíamos verlo como un documento más. Es una alerta que exige decisiones.
El Informe de Especialista N.° 00165-2026-SUNASS-DSOS identifica zonas críticas, infraestructura vulnerable y sectores donde podrían generarse aniegos de aguas residuales. Asimismo, analiza las necesidades de la empresa prestadora para responder ante una eventual emergencia.
Y aquí está el punto central: prevenir no es gastar de más: es evitar que mañana tengamos que gastar mucho más.
Una emergencia no solo significa calles inundadas. Cuando las lluvias afectan la infraestructura de agua potable o saneamiento, detrás de cada componente dañado hay familias que pueden quedarse sin agua, viviendas expuestas a aguas residuales, establecimientos de salud que deben continuar funcionando y actividades económicas que no pueden detenerse.
Paita es una muestra de ello. El análisis identifica sectores como Cercado de Paita, La Merced, Nueva Esperanza, Miramar, San Pedro y Puerto Nuevo entre las zonas críticas frente al riesgo de inundación.
Pero el riesgo no se limita a una sola ciudad. Las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, activación de quebradas, erosión y socavación, poniendo en peligro componentes esenciales de los sistemas de saneamiento. Frente a esta realidad, la pregunta ya no es si Piura está preparada para una emergencia, sino cuánto estamos haciendo hoy para reducir sus consecuencias mañana.
La prevención requiere planificación, recursos, coordinación y voluntad para actuar antes de que aparezca el problema. Por ello, el trabajo conjunto entre la Sunass y la EPS Grau para identificar escenarios de riesgo, zonas críticas e infraestructura vulnerable debe traducirse en acciones concretas: fortalecer la infraestructura, asegurar equipos y materiales, establecer protocolos de respuesta, garantizar recursos y coordinar con las entidades responsables de la gestión del riesgo de desastres.
Piura no necesita volver a aprender las mismas lecciones cada vez que llueve. Tenemos información, antecedentes y escenarios que nos permiten anticiparnos. Lo que no podemos permitir es esperar a que llegue el agua para empezar a actuar. El fenómeno El Niño no se puede detener. Las lluvias tampoco. Lo que sí podemos hacer es estar mejor preparados. Y esa preparación debe empezar ahora, antes de que caiga la primera gota.

