En Piura, la prematurez es uno de los principales factores relacionados con las muertes neonatales, especialmente entre los bebés que presentan un menor peso al nacer. El especialista en Salud Pública y representante del Colegio Médico de Piura, Julio Barrena, explica los riesgos que enfrentan estos bebés y la importancia de una atención y referencia oportuna.
Bebés con menor peso enfrentan mayores riesgos
Según la Sala Situacional de la DIRESA Piura, hasta el 4 de septiembre se reportaron 107 muertes neonatales en la región. De este total, 50 correspondieron a recién nacidos con un peso menor a 1.500 gramos.
Barrena explicó que los bebés prematuros tienen órganos que aún no han completado su desarrollo. Uno de los principales problemas se presenta en los pulmones, por lo que pueden necesitar medicamentos, incubadoras y equipos especializados para respirar.
“De todos los fallecimientos que han habido en la región, la mayor cantidad de fallecimientos se producen por prematurez”, señaló el especialista.
Los primeros días son críticos
El periodo neonatal comprende los primeros 28 días de vida. Sin embargo, según Barrena, los primeros siete días concentran la mayor cantidad de fallecimientos de recién nacidos, por lo que la identificación rápida de cualquier complicación resulta necesaria.
Cuando un establecimiento de primer nivel detecta un recién nacido que requiere cuidados que no puede brindar, debe gestionar su traslado hacia un hospital con mayor capacidad resolutiva.
El traslado también es parte de la atención
Un recién nacido con complicaciones debe ser trasladado bajo condiciones adecuadas. Los establecimientos que atienden partos deben contar con una incubadora de transporte para mantener al bebé en condiciones seguras durante el traslado.
En Piura existen unidades de cuidados intensivos neonatales en el Hospital Regional José Cayetano Heredia y en el nuevo hospital especializado de Sullana. Barrena señala que estos servicios requieren equipamiento y personal especializado para atender a los recién nacidos que presentan cuadros de mayor complejidad.
¿Cómo reconocer una señal de alarma?
El riesgo puede identificarse incluso antes del nacimiento. Contracciones constantes antes de las 37 semanas, sangrado vaginal, pérdida de líquido, fiebre o dolor uterino son señales por las que una gestante debe acudir a un establecimiento de salud.
La atención temprana permite determinar si existe riesgo de parto prematuro y, de ser necesario, realizar una referencia hacia un establecimiento con capacidad para atender al recién nacido.

