La postergación de la compra de aviones caza F-16 a Estados Unidos, valorizada en miles de millones de dólares, desencadenó la salida de dos altos funcionarios del Ejecutivo. El canciller Hugo de Zela y el ministro de Defensa, Carlos Díaz Dañino, presentaron sus renuncias irrevocables tras manifestar discrepancias con la decisión adoptada por el presidente José María Balcázar. Ambas renuncias ocurrieron la mañana de este miércoles 22 de abril.
Canciller Hugo de Zela: «Balcazar le ha mentido al país»
El entonces ministro de Relaciones Exteriores formalizó su renuncia luego de que el jefe de Estado anunciara la postergación del proceso de adquisición de aeronaves de combate. En su carta, De Zela señaló que su salida responde a un “completo desacuerdo” con el cambio de postura del Gobierno en un tema que calificó como estratégico para la seguridad nacional.
El excanciller advirtió que la decisión podría afectar intereses nacionales, subrayando la relevancia del proceso en curso. Su dimisión se produjo en medio de cuestionamientos internos dentro del gabinete sobre el manejo de la compra militar.
Renuncia en Defensa: Carlos Díaz cuestiona aplazamiento
Horas antes, el ministro de Defensa, Carlos Díaz Dañino, también presentó su renuncia irrevocable. En su misiva, expresó una “discrepancia sustantiva” con la determinación presidencial de trasladar la decisión al próximo gobierno, que asumirá en julio de 2026.
Díaz sostuvo que la postergación podría comprometer los intereses del país y generar consecuencias de relevancia en materia de seguridad. Asimismo, precisó que las acciones vinculadas al proceso de adquisición fueron comunicadas oportunamente a las autoridades del Ejecutivo dentro del marco legal vigente.
El extitular del sector Defensa agradeció la confianza recibida y manifestó su disposición para facilitar una transición ordenada.
Gobierno ratifica postergación de compra de F-16
Pese a las renuncias, el presidente José María Balcázar confirmó que la adquisición de los aviones F-16 será evaluada por la próxima administración. Argumentó que el nivel de endeudamiento requerido resulta elevado y que corresponde al siguiente gobierno tomar una decisión definitiva.
El mandatario indicó que la medida no implica la cancelación del proceso, sino su reprogramación. También descartó impactos negativos en la relación bilateral con Estados Unidos, asegurando que los vínculos entre ambos países se mantienen estables.
Contexto de la decisión y repercusiones
La operación, estimada entre USD 3.000 y USD 3.500 millones, había generado debate dentro del Ejecutivo por su impacto fiscal y estratégico. En ese escenario, la decisión de postergar la compra marcó un punto de quiebre en el gabinete, derivando en la salida de dos ministros clave.

