La credibilidad de las encuestas electorales vuelve a ser cuestionada a puertas de las Elecciones Generales 2026, en un contexto de alta desconfianza institucional y un electorado mayoritariamente indeciso. Así lo advirtió Fernando Huamán, profesor de Opinión Pública de la Universidad de Piura (UDEP), durante el II conversatorio “Hablemos sobre temas electorales”. El especialista alertó sobre cambios abruptos en la intención de voto y una débil fiscalización electoral, factores que, según señaló, afectan la transparencia y la calidad del debate democrático.
Encuestas electorales y pérdida de confianza ciudadana
Huamán precisó que el problema no radica en la existencia de las encuestas, sino en la poca confianza que hoy generan en la ciudadanía. Según explicó, resulta legítimo cuestionar los resultados cuando se observan variaciones drásticas en las preferencias electorales sin hechos políticos relevantes que las sustenten.
“Si no ha ocurrido un hecho político destructivo, los cambios de tendencia no pueden ser bruscos; cuando lo son, es legítimo preguntarse qué está pasando”, afirmó. El docente recordó que en procesos electorales anteriores se registraron cambios significativos en las encuestas a pocos días de la votación, sin que mediara un escándalo, un debate decisivo o un acontecimiento de alto impacto.
“Las opiniones cambian de manera progresiva, no de un día para otro. Cuando eso no ocurre, estamos frente a un comportamiento que merece ser observado con cuidado”, indicó.
Débil fiscalización del JNE a empresas encuestadoras
Uno de los puntos centrales de la exposición estuvo relacionado con la limitada capacidad del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para fiscalizar el trabajo de las empresas encuestadoras. Huamán señaló que el sistema actual no permite verificar con certeza dónde se realizaron los trabajos de campo ni si se cumplió la distribución geográfica consignada en las fichas técnicas.
“Hoy no existe una herramienta que permita comprobar si el trabajo de campo se hizo realmente donde se dice en las fichas”, advirtió. En esa línea, cuestionó que la fiscalización siga siendo principalmente formal, pese a los avances normativos.
“El JNE valida coherencias internas, pero no puede auditar el trabajo de campo. Eso deja un vacío enorme en términos de transparencia”, sostuvo, remarcando la necesidad de fortalecer los procesos de digitalización y control electoral.
Proliferación de encuestas sin registro y efectos en la opinión pública
El especialista, también director del Centro de Opinión Pública (CIOP) de la UDEP, alertó sobre la creciente difusión de encuestas sin registro, especialmente en redes sociales y plataformas digitales, que circulan sin supervisión efectiva y sin cumplir estándares mínimos.
“Estamos viendo encuestas por todos lados, muchas de ellas sin estar inscritas ni cumplir estándares mínimos. Eso altera la conversación pública”, señaló. En paralelo, explicó que varios medios tradicionales han reducido o eliminado la publicación de encuestas debido a los altos costos y al riesgo reputacional que implica difundir estudios cuestionados.
“Hacer una encuesta seria es caro. El vacío que dejan los medios formales lo están llenando actores digitales sin controles claros”, apuntó. Finalmente, Huamán advirtió que estas debilidades se agravan en un país con alta desconfianza institucional, donde la información poco clara puede influir de manera desproporcionada en la decisión de voto.
“En una democracia frágil, encuestas sin credibilidad pueden terminar influyendo más de lo que deberían en la decisión de voto”, concluyó.

