El testículo no descendido, también conocido como criptorquidia, es una patología común en recién nacidos varones que requiere seguimiento médico para prevenir complicaciones futuras. Aunque en muchos casos el testículo puede descender de manera espontánea durante el primer año de vida, es fundamental un diagnóstico temprano mediante examen físico y estudios de imagen. En #MédicoenCasa, el Dr. Julio Edward Lozada Castillo, especialista en Cirujía Pediátrica, detalla las causas, métodos de detección y opciones de tratamiento disponibles, orientado a padres y cuidadores preocupados por la salud infantil.
¿Qué es el testículo no descendido?
La criptorquidia es la ausencia del testículo en la bolsa escrotal, resultado de un descenso incompleto desde la cavidad abdominal a través del canal inguinal. Este trastorno se presenta con mayor frecuencia en niños prematuros o con bajo peso al nacer, y puede ser unilateral o, en casos poco comunes, bilateral. La mayoría de los testículos desciende de manera espontánea durante el primer año de vida, aunque algunos casos requieren intervención médica.
Factores de riesgo y población afectada
Diversos factores maternos y neonatales pueden influir en la aparición del testículo no descendido. Entre ellos se encuentran:
- Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer.
- Problemas de crecimiento intrauterino.
- Gestación de madres diabéticas o con consumo de alcohol o tabaco.
- Exposición a pesticidas y herbicidas durante el embarazo.
Estos factores aumentan la probabilidad de que el testículo no alcance su posición normal en la bolsa escrotal.
Diagnóstico del testículo no descendido
El diagnóstico se realiza principalmente a través de un examen físico detallado del recién nacido. En casos donde el testículo no es palpable, se recurre a estudios de imagen, como la ecografía, que permite localizarlo con alta sensibilidad y especificidad. En situaciones más complejas, la laparoscopia exploratoria se considera el método de mayor eficacia, especialmente para testículos ubicados dentro de la cavidad abdominal.
Se clasifica en dos tipos:
- Testículo palpable: localizado en el canal inguinal.
- Testículo no palpable: ubicado intraabdominal, requiriendo estudios complementarios.
Opciones de tratamiento
Existen dos principales enfoques para tratar la criptorquidia:
- Tratamiento hormonal: consiste en inyecciones de gonadotropina, con eficacia limitada a un 20% de los casos seleccionados.
- Tratamiento quirúrgico (orquidopexia): procedimiento para descender el testículo a la bolsa escrotal y fijarlo, evitando que ascienda nuevamente. Es el método más efectivo y recomendado en casos persistentes después de los 12 meses de vida.
La intervención temprana, idealmente antes de los 18 meses, es crucial para preservar la función testicular y reducir el riesgo de atrofia, infertilidad o cáncer testicular en la adolescencia.
Cuidados y seguimiento postoperatorio
Después de la cirugía, se recomienda reposo relativo durante una semana y controles periódicos para monitorear el desarrollo del testículo. La recuperación suele ser rápida, y la mayoría de los niños retoma sus actividades normales poco tiempo después del procedimiento.
Recomendaciones finales para los padres:
- Realizar un examen físico minucioso al recién nacido con un pediatra especialista.
- No alarmarse si el testículo no ha descendido antes del primer año; algunos casos se resuelven espontáneamente.
- Ante la persistencia del testículo no descendido, acudir a un cirujano pediatra o urólogo para definir el tratamiento más adecuado.
- Evitar la automedicación y seguir estrictamente las indicaciones médicas