Un lote petrolero a la puerta de la bahía y una obra en el río Piura que promete «prevenir» inundaciones pero podría provocarlas. Pescadores, maricultores y autoridades ya alzaron la voz. Esto es lo que está en juego.
Petróleo frente a la bahía: la alerta de COGPESCA
COGPESCA–Sechura encendió todas las alarmas: Perupetro abrió la convocatoria N.° PERUPETRO-002-2026 para explotar hidrocarburos en el Lote Z-69, frente a Talara, Paita y Sechura.
Para entender el drama hay que mirar el mapa. La Bahía de Sechura no es un paisaje: es la despensa y la fuente de trabajo de la provincia. De ella viven pescadores artesanales, maricultores, buzos, armadores, comerciantes, transportistas y trabajadores de plantas. Miles de familias dependen de ese mar.
Y esto no es un capricho de ahora. La oposición a los hidrocarburos en la zona tiene 20 años de historia. La Ordenanza Regional N.° 496-2023 ya declaró la bahía como área exclusiva para pesca y acuicultura. Pero aquí está el detalle incómodo: una ordenanza regional no frena sola un proceso nacional.
Por eso el comité no se quedó en el papel. Ya presentó una Acción de Amparo, que fue admitida por el Juzgado Civil de Sechura, y exige una Mesa de Diálogo de Alto Nivel para que la población sea escuchada de verdad. Además, coordina con congresistas para impulsar iniciativas legislativas que blinden la bahía.
El riesgo es real. Los derrames de hidrocarburos en el litoral peruano ya han demostrado que los planes de contingencia y los desactualizados estudios de impacto ambiental de estas empresas no responden cuando ocurre lo peor.
La obra en el río Piura: el rechazo del municipio
Mientras tanto, en tierra firme, la Municipalidad Provincial de Sechura puso el grito en el cielo. El MIDAGRI aprobó una intervención de «limpieza, descolmatación y conformación de bordos» en la bifurcación del río Piura hacia el Río Loco, en el distrito de Cristo Nos Valga. Presupuesto: S/ 55,639,212.
Suena a prevención, pero el municipio lo ve al revés: la obra trasladaría el peligro de inundación a otros pueblos. Los drenes existentes (Dren 13.08 y Dren Sechura) fueron construidos solo para drenaje agrícola, no para soportar caudales de un río, ni mucho menos ante lluvias extremas del Fenómeno El Niño.
Y los sechuranos tienen memoria larga. Los El Niño de 1983 y 1998 arrasaron con viviendas, infraestructura y medios de vida en Cristo Nos Valga, Bernal, Rinconada Llicuar y Parachique. Nadie quiere repetir esa historia.
La postura del municipio es clara: suspender la obra y evaluar una alternativa que derive las aguas hacia el mar por la Laguna Ramón – Canal Chutuque, pasando por Pampa Salinas. Una opción que, según el Plan Maestro Integral del Río Piura, sería la más viable técnica, económica, ambiental y socialmente.
La lectura de fondo
No es rechazo al desarrollo. Es la exigencia de que el desarrollo no pase por encima de la vida y el trabajo. La bahía es identidad, comida y futuro. Por eso el mensaje de Sechura es contundente:
«Pesca y acuicultura sí, petróleo no.»

