La región Piura atraviesa nuevamente una situación preocupante debido al aumento de casos de dengue. En lo que va de 2026, se han confirmado más de 2 231 contagios, cifra que supera ampliamente los registros del mismo periodo del año pasado. Actualmente, la región se ubica entre las zonas con mayor incidencia de esta enfermedad a nivel nacional, informó la Red de Estudios para el Desarrollo.
Las provincias de Piura, Sullana y Morropón concentran la mayor cantidad de casos. En esta última jurisdicción, el crecimiento de contagios ha sido particularmente significativo en comparación con el año anterior, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
Falta de agua potable favorece la proliferación del mosquito
Si bien las altas temperaturas, las lluvias y la humedad crean condiciones favorables para la reproducción del mosquito transmisor, existen otros factores que contribuyen a la expansión de la enfermedad.
Uno de los principales problemas es el acceso limitado al servicio de agua potable. Debido a que muchas familias no cuentan con abastecimiento continuo, se ven obligadas a almacenar agua en recipientes, baldes y cilindros. Cuando estos depósitos no son cubiertos adecuadamente o no reciben mantenimiento, pueden convertirse en criaderos del mosquito Aedes aegypti.
Sistema de salud enfrenta limitaciones
La situación también genera presión sobre los establecimientos de salud, especialmente en los centros de atención primaria. Las limitaciones en infraestructura y capacidad de respuesta dificultan la atención oportuna de los pacientes, sobre todo durante los periodos de mayor transmisión.
Esta realidad incrementa el riesgo de complicaciones, provoca una mayor demanda de servicios médicos y obliga a destinar más recursos para el tratamiento de los afectados.
La prevención sigue siendo la principal herramienta
Especialistas coinciden en que el control del dengue no debe limitarse únicamente a las acciones de fumigación cuando los casos aumentan. Por el contrario, destacan la importancia de implementar medidas preventivas permanentes orientadas a eliminar criaderos, mejorar el acceso al agua segura, fortalecer los servicios de salud y ampliar las estrategias de vacunación y vigilancia epidemiológica.
El avance del dengue no responde únicamente a factores climáticos. También está relacionado con deficiencias en servicios básicos, condiciones de saneamiento y capacidad de respuesta sanitaria. Por ello, enfrentar esta enfermedad requiere un trabajo articulado entre autoridades y ciudadanía para reducir los riesgos y evitar nuevos brotes.

