El sábado 31 de enero se confirmó el fallecimiento del actor y bailarín mexicano Gerardo Taracena, a los 55 años. La Asociación Nacional de Actores dio a conocer la noticia a través de sus redes sociales, donde expresó su pesar por la partida de uno de los intérpretes más versátiles del ámbito artístico en México.
Mediante un comunicado oficial, la ANDA manifestó su solidaridad con la familia, amistades y colegas del actor, resaltando su trayectoria y aporte al cine, el teatro y la televisión. El mensaje lo acompañó imágenes que recordaron distintos momentos de su carrera.
Reacciones del medio artístico tras la noticia
Luego de difundirse la información, diversas personalidades del espectáculo y compañeros de profesión expresaron su consternación. A través de mensajes públicos, destacaron la entrega, el profesionalismo y la calidad humana de Taracena, a quien se le reconocía por su compromiso con cada proyecto en el que participó.
Su fallecimiento generó un amplio eco en la comunidad artística, que recordó su capacidad para asumir personajes complejos y su constante búsqueda de excelencia interpretativa.
Trayectoria marcada por la formación y la versatilidad
Gerardo Taracena nació en marzo de 1970 en la Ciudad de México y desde temprana edad mostró interés por las artes escénicas. Inició su camino en el teatro escolar y posteriormente fortaleció su formación en Arte Dramático en el Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México, etapa clave en su desarrollo profesional.
Entre 1992 y 1996 participó en festivales internacionales de teatro y danza junto al grupo peruano Integro, experiencia que amplió su lenguaje artístico y consolidó su perfil tanto como actor como bailarín, antes de incursionar de lleno en el cine y la televisión.
Reconocimiento internacional en el cine
A partir de la década de 1990, Taracena construyó una sólida carrera cinematográfica que lo posicionó como actor de carácter. Uno de los papeles más recordados de su trayectoria fue el de Ojo Medio en Apocalypto, cinta dirigida por Mel Gibson en 2006, que le otorgó proyección internacional.
Posteriormente, formó parte de producciones como Hombre en llamas, Atrapen al gringo, El infierno y Salvando al soldado Pérez, trabajos que consolidaron su prestigio dentro de la industria audiovisual y dejaron una huella significativa en el cine mexicano y extranjero.

