A más de 3200 metros sobre el nivel del mar, la comunidad rural de Las Pircas (distrito Frías, provincia Ayabaca), resguarda paisajes y vivencias que pocas veces encuentran espacio de visibilización en las narrativas tradicionales de Piura. Frente a desafíos como el aislamiento geográfico, la limitada oferta cultural y la escasa representación en medios, surge “Miradas de la Meseta”, un proyecto de creación y exhibición fotográfica participativa, beneficiario de los Estímulos Económicos para la Cultura 2025.

Impulsado por la Escuela de Cine y Artes de Piura (ESCAP) -colectivo integrado por Sebastián Arias, Fernanda Guerrero, Laura Gutiérrez y Dante Chanduví-, este taller intensivo de fotografía documental se llevó a cabo del 8 al 10 de julio de 2026, en la I.E. Las Pircas. A través del manejo básico de la cámara, composición, retrato, observación del entorno, narrativa visual, escritura y descripción de imágenes, los adolescentes de 3.º a 5.º de secundaria (14 a 17 años), construyeron una mirada propia para contar sus historias, reconocer su entorno y representarlo.

Al respecto, integrantes de la ESCAP y piezas fundamentales del proyecto, Sebastián Arias (Director general de ESCAP y Encargado de Dirección, gestión y docente en el proyecto) y Fernanda Guerrero (Directora de Comunicación de ESCAP y Encargada de comunicación y marketing), nos brindan una entrevista donde profundizan sobre los aprendizajes, dilemas y hallazgos de esta premiada iniciativa cultural.
1. ¿Por qué adolescentes y no niños?
Responde Sebastián Arias: Cuando se comienzan a gestar este tipo de proyectos de alfabetización, de talleres y cosas así, siempre se piensa en las infancias, porque son un público mucho más lúdico, mucho más abierto a colaborar y, de cierta forma, mucho más amigable para realizar un taller. Hay otras iniciativas en Piura que lo hacen, y particularmente yo he dictado talleres en colegios, y es más fácil trabajar con niños.
Pero también me doy cuenta de que la metodología en este tipo de talleres se vuelve demasiado lúdica. Como teníamos tan poco tiempo, no quería llegar al punto de que todo el taller fuera intentar enseñar o acercar una herramienta técnica como la cámara a un público rural que, con las características de Las Pircas, probablemente nunca ha visto una cámara. Entonces me pareció que, al trabajar con personas un poco más grandes, con adolescentes, los chicos iban a tener una curva de aprendizaje mucho más fácil, para dedicarnos a lo que realmente nos interesaba. ¿Y qué nos interesaba? Un retrato más profundo, más coherente, más cohesionado, con mucho más contenido en las fotografías.

Porque, como te digo, con los niños se iba a tratar mucho de enseñarles a usar la herramienta y además ya hay otras iniciativas aquí en Piura que trabajan con infancias. Yo quería adolescentes, porque necesitaba un discurso más real. Y ha sucedido. Por ejemplo, en las fichas que ellos han escrito, que también están en la exposición, vemos a chicos de quinto de secundaria que, como es una zona rural bastante alejada de la ciudad, muchos no van a seguir una carrera técnica ni la universidad, sino que simplemente están esperando irse de su comunidad para trabajar. Entonces ves en las fichas cómo ellos llenan lo que van a extrañar, lo que les gusta, lo que añoran, lo que sienten que es de su comunidad. Eso es lo que yo estaba buscando: un retrato consciente de Las Pircas.
2. ¿Qué les ha sorprendido o impactado más de trabajar directamente con ellos?
Responde Sebastián Arias: Yo he crecido con historias de mis papás y de mis abuelos que no terminaron el colegio. Y ambas generaciones siempre comentan, por ejemplo, la cantidad de horas que tenían que caminar: «yo tenía que caminar una hora, dos horas, hora y media para llegar a mi colegio». Y a veces uno, viviendo en la ciudad, siente que esas historias se han acabado, porque el desarrollo ha cambiado la forma en que tenemos acceso a la educación. Eso es lo que me impactó: que estas historias rurales de gente caminando para ir al colegio siguen existiendo en nuestra Piura.
Y que sus inquietudes son modernas, sus necesidades son modernas. Parece ridículo lo que estoy diciendo, muy citadino, ¿no? Pero a veces nosotros, sobre el entorno rural, pensamos que ellos están destinados a otra vida; se subestima la capacidad de los chicos de estas zonas rurales, cuando ellos están en contacto con la inteligencia artificial, por ejemplo, y también están pensando en cómo sacar a su familia de la pobreza. Eso es lo que más me impactó: la lucidez. Es lo que te decía en la pregunta uno: la lucidez de una persona que está a punto de terminar el colegio, que, si bien es menor de edad, tiene un choque más pronto con dejar de ser niño. Esa lucidez de «ya se está acabando la época escolar, probablemente me tenga que ir de Las Pircas, ¿Y qué me llevo de aquí?».

Me recuerda lo que sentí viendo una de las últimas películas de Catacora, sobre una niña de los Andes que va con su abuelo buscando una solución para un problema que tiene, Yana-Wara o también la película peruana Magallanes. En Magallanes, por ejemplo, hay un momento donde hablan en inglés y está subtitulado, si no me equivoco, pero es fuerte cuando llega un momento en que un personaje habla en quechua y tú no estás preparado: el quechua no está subtitulado, y es el momento más emocional, donde ese personaje habla en quechua y nosotros, por no conocer su realidad, nos vemos separados de poder entenderla.
Siento que este proyecto es valioso por eso: extraer vivencias de otros chicos piuranos para nosotros mismos, los piuranos, que a veces estamos tan ensimismados aquí en la ciudad.
3. Desde su experiencia particular, ¿Cómo definen la mirada artística escolar?
Responde Sebastián Arias: Es cierto que es difícil definir una mirada artística siendo el primer contacto que tienen los chicos. Lo que creo es que el arte es una decisión consciente. Por mucho que se hable de que el arte es subjetivo —y lo es—, para hacer arte se necesitan artistas, y los artistas son personas que toman decisiones, y para tomar decisiones uno tiene que conocer. Creo que proyectos como este son el primer paso para que los chicos desarrollen una mirada artística.
Yo siento que lo valioso, más que definir una mirada artística, es sembrar la semilla de que ellos también pueden hacer arte. Por ejemplo, en las charlas del Ministerio, a donde van otros beneficiarios que también tienen sus proyectos de alfabetización o de desarrollo social, incluso de bibliotecas, uno de los asistentes dijo algo que me impactó bastante: Él tenía su biblioteca y encontró que los niños y señores rurales no leían, no porque no les interesara leer o el arte, sino porque sentían que, como jamás iban a tener la capacidad de comprar un libro, era mejor no leer. Porque en la mentalidad de una persona de escasos recursos, si no puedes sostener un hábito, es mejor no crearlo.

Es bien alucinante ese pensamiento. Yo me puedo poner a pensar en el comportamiento del consumidor: claro, si no voy a poder ir al cine siempre, ¿Para qué voy a prestar atención a este tipo de manifestaciones, de charlas o de talleres? Y también decían cosas como «los chicos no leen porque sienten que jamás van a poder escribir un libro».
Y eso me lleva a un pensamiento un poco lateral: si queremos impulsar la lectura, o que la gente vaya a ver cine o fotografía, más que hacer berrinche en algún programa de streaming —como vemos últimamente con ciertos cineastas que salen a decir que nadie apoya su película—, hay que incentivar lo que va de la mano con el visionado del cine o con la lectura: cómo escribo una historia, cómo hago cine. Los talleres de alfabetización audiovisual y los talleres de escritura fomentan que la gente lea y que vaya al cine, porque te sientes implicado en el proceso de creación. Sientes que tú también tienes la capacidad de hacer y, como tienes la capacidad de hacer, tomas la decisión de consumir, por decirlo de alguna forma.
4. ¿Cuál es el mejor aprendizaje que se llevan de este proyecto?
Responde Fernanda Guerrero: Que no se necesita mucho para expresarse. Porque cuando las palabras quedan cortas es donde aparecen los otros medios de expresión. Como les decía a los chicos, cada arte es una extensión de nuestros sentidos: la escritura, de nuestra capacidad de observación, de la capacidad innata del ser humano de leer y escribir; el cine, de la observación, de la mirada; la música es una extensión del habla, del ritmo, de la comunicación.

Y también quedó grabado en nosotros el cómo los chicos llegaron al pensamiento en conjunto, a algo en común y casi natural para ellos, que es su entorno: son conscientes de la belleza en la que viven. Todos estaban de acuerdo en que vivían en un lugar hermoso y, a gran escala, en que Piura es mucho más que playa y desierto.
5. ¿Cómo fue la recepción de los padres?
Responde Fernanda Guerrero: Con los padres no tuvimos mucho contacto, y la verdad ha sido el punto débil del proyecto. Nosotros asumimos que íbamos a poder tener más contacto con los papás, pero al subir la primera vez y tener la primera reunión con los profes y con el director, nos contaron que los papás se reunían una vez al mes o una vez cada dos meses, y que era un esfuerzo monumental de todas las comunidades, porque no todos son de Las Pircas, no todos están ahí todo el tiempo, todos trabajan, y llamarlos es difícil: las comunicaciones, los celulares, el internet, todo es muy difícil. Entonces era una vez que se tenían que ver y ahí solucionar todas las problemáticas.
Entonces el contacto con los papás fue a través de los profesores, que tenían más facilidad para hablar con ellos. Los profesores comentaron esto en sus reuniones y los padres aceptaron, les pareció valioso, e incluso en Facebook han comentado algunas fotos y publicaciones agradeciendo que se haya tomado en cuenta a sus hijos. Se les explicó a los profesores y ellos trasladaron de manera correcta lo que íbamos a hacer; entonces sí teníamos autorización de los papás.
La exposición fotográfica “Miradas de la Meseta”
El resultado final del proyecto “Miradas de la Meseta”, será exhibido a través de una muestra fotográfica que transmite el talento, pero sobre todo la mirada particular y el entorno de los jóvenes de la comunidad rural de Las Pircas. La exposición fotográfica se inaugurará el martes 20 de octubre, a las 7.00 p.m., en el Túnel Mavila – Edificio Principal de la Universidad de Piura (UDEP) y permanecerá expuesta hasta 30 de octubre.

El ingreso es libre y abierto al público general, previa inscripción en el siguiente link:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfd1gitx5BSy3TtJsfjh6I3l90Ogorj3HY1q4ZFv5A9Ph2BcA/viewform
La Escuela de Cine y Artes de Piura – ESCAP (@escap.escuela), con este proyecto demuestra el poder transformador de las artes visuales cuando se descentralizan los espacios de formación, ya que al brindar acceso al conocimiento y a los equipos fotográficos, en las manos de los propios estudiantes rurales, el proyecto no solo fomenta una cultura participativa, sino que ofrece a la comunidad urbana la oportunidad de conectarse con las realidades, nostalgias y aspiraciones de la juventud de nuestra sierra.
DATO
- La Escuela de Cine y Artes de Piura – ESCAP, inició sus actividades el año 2024, integrado por un equipo de comunicadores audiovisuales, cineastas, gestores culturales y creativos piuranos que están apostando por la descentralización del cine, la formación de públicos y la generación de espacios de encuentro alrededor de la imagen.

