En medio de un mundo saturado de celulares, computadoras, tabletas y laptops, el término «mecanografiar» puede resultar ajeno, pero lo cierto es que en las calles piuranas, diez hombres llevan más de treinta años viviendo de este ejercicio.

Foto: Walac Noticias/ Valeria Velásquez.

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Ricardo Villavicencio, uno de los mecanógrafos piuranos, explica cuál es la fórmula que ha permitido que este oficio sobreviva en las calles de la ciudad: «La gente viene a nosotros porque somos más prácticos«.

Ricardo Villavicencio, uno de los miembros de la asociación de mecanógrafos. Foto: Walac Noticias/ Valeria Velásquez.

Él indica que es mucho más sencillo que un usuario solicite redactar algún documento de último minuto en estos puestos porque elaborarlo en un ordenador implicaría buscar un formato y, además, un lugar donde imprimirlo. Es así que los mecanógrafos conservan su oficio porque conocen a detalle la estructura de cada documento y porque no necesitan una impresora que materialice el escrito terminado.

De este modo, las cartas de renuncia, los oficios, los estados de cuenta o las solicitudes de audiencia encuentran el lugar ideal entre las manos de estos hombres que, hace más de treinta años, formalizaron su asociación con respaldo de la Municipalidad Provincial de Piura.

Un mecanógrafo en acción. Foto: Walac Noticias/ Valeria Velásquez.

Ricardo asegura que con el tiempo tal vez sea necesario utilizar una laptop, pero por lo pronto reconocer la dependencia a instalaciones eléctricas haría que el éxito de su desempeño y la esencia de este oficio se vengan abajo.

Foto: Walac Noticias/ Valeria Velásquez.

No hay un público específico, abogados, doctores, profesores… todos en algún momento necesitan un oficio de manera veloz. El experimentado cuenta que al día mecanografía como mínimo diez documentos desde las 8:30 a.m. hasta las 5 p.m.

Y, aunque el vocablo haya quedado obsoleto en estos tiempos modernos (o quizá es moderno en estos tiempos obsoletos), la palabra seguirá vigente mientras existan personas que ejerzan este oficio de antaño.

Mecanógrafo piurano. Foto: Walac Noticias/ Valeria Velásquez.

Dato

Un máquina de escribir tiene un promedio de vida de cinco años si es que el mantenimiento es el adecuado, es decir, cada dos o tres meses. Durante estos treinta años, cada mecanógrafo ha cambiado su equipo entre cinco o seis veces.

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