Las lluvias asociadas a un eventual Fenómeno El Niño podrían movilizar los pasivos ambientales dejados por la minería ilegal en las zonas altas de Piura y aumentar el riesgo de contaminación de los ríos, advirtió Iván Arenas Ramírez, gerente de Diálogo Social y especialista en minería e hidrocarburos.
El especialista señaló que la expansión de esta actividad en las zonas altas de la región viene dejando residuos y materiales contaminantes en el suelo. Estos podrían ser arrastrados por las precipitaciones hacia quebradas, ríos y otras fuentes de agua.
Huancabamba y Ayabaca concentran preocupación
Arenas mencionó entre las zonas de preocupación a Huancabamba, Ayabaca y Carmen de la Frontera. También señaló a la cuenca del río Samaniego por los posibles efectos asociados al avance de la minería ilegal.
Según explicó, los pasivos ambientales permanecen en los lugares donde se desarrollan las actividades extractivas. Por ello, ante periodos de lluvias intensas, estos materiales se movilizarían y alcanzarían cuerpos de agua.
“Los pasivos ambientales siguen estando ahí, sobre todo en las zonas altas, y en la medida que vengan las lluvias, eso puede evidentemente contaminar aún más los ríos”, sostuvo Arenas.
Lluvias podrían arrastrar residuos hacia fuentes de agua
El especialista explicó que las precipitaciones pueden generar escorrentías capaces de transportar residuos acumulados en las zonas de actividad minera.
El riesgo aumenta cuando estos materiales alcanzan quebradas o ríos que forman parte de las cuencas hidrográficas de la región. De concretarse este escenario, los efectos ambientales podrían extenderse desde las zonas altas hacia otros sectores conectados por estos sistemas hídricos.
Arenas consideró que la situación podría adquirir mayor dimensión durante periodos de lluvias intensas, debido a la capacidad del agua para movilizar los residuos presentes en el suelo.
Especialista alerta sobre uso de mercurio
Durante la entrevista, Arenas también señaló que la minería ilegal utiliza aproximadamente 70 toneladas de mercurio al año y advirtió que parte de este metal podría terminar en ríos y lagos.
Esta cifra corresponde a una declaración del especialista y requiere contrastarse con estudios técnicos y fuentes oficiales antes de asumirla como un dato consolidado sobre la realidad de Piura.
El mercurio se utiliza en determinados procesos de extracción de oro y su presencia en cuerpos de agua constituye una preocupación ambiental cuando se produce una liberación o manejo inadecuado.
Minería ilegal enfrenta mayores riesgos ambientales
Arenas diferenció esta situación de la minería formal, que debe implementar mecanismos de prevención, mitigación y remediación de impactos ambientales.
Según sostuvo, la minería ilegal no cuenta con mecanismos equivalentes para controlar y remediar los impactos derivados de sus actividades. Por ello, los residuos que permanecen en las zonas de extracción pueden convertirse en un problema mayor durante las temporadas de lluvias.
El especialista consideró que el avance de la minería ilegal en las zonas altas de Piura no solo representa un problema ambiental, sino también económico y social.
Ante este escenario, planteó la necesidad de fortalecer la intervención del Estado para controlar las actividades ilegales y reducir los riesgos que podrían afectar a las fuentes de agua de la región.

