Como para no creerlo, y menos desear imaginarlo, quizá Skynet ya no sea sólo parte de la ciencia ficción del arte cinematográfico, como en la clásica saga The Terminator (1984), sino que los robots constituirían, junto a los nuevos poderes de la ingeniería genética y la neurotecnología, la Revolución Industrial número 4 de la Historia de la Humanidad.

A lo mejor estas dos últimas especialidades del conocimiento humano, escritas en la línea anterior, las encontramos difíciles de aprehender por nosotros, los ciudadanos de a pie, ya que sus definiciones abarcan mucho más que la relación que existe entre las Nuevas Tecnologías, las computadoras y el cuerpo físico de una persona humana.

Pero estamos al borde, inevitablemente, de una revolución tecnológica que cambiará de forma radical, incluso, la concepción de nuestra vida: chips que se implantan en el cerebro de una persona para almacenar información; nano robots que se inyectan en el torrente sanguíneo de una persona para ayudar a curar alguna enfermedad; robots con sistemas ciberfísicos destinados a la producción de distintas otras tecnologías, orgánicas e inorgánicas, en fábricas, y de producción a gran escala, donde a veces es sólo un humano quien los controla; androides con rasgos humanoides casi perfectos (piel, gesticulaciones, voz, respuestas inesperadas a preguntas); todo ello, junto al Internet de las Cosas, cambiará el mundo del empleo y afectará a las fábricas e industrias de todo el planeta.

Todos estos cambios en la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos son los elementos claves con los que se gesta la Cuarta Revolución Industrial, la misma que tendrá un impacto tan grande en nosotros, que el resultado será algo distinto a cualquier otra cosa que haya experimentado antes el ser humano.

«La cuarta revolución industrial, no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)», advierte Klaus Schwab, autor del libro «La cuarta revolución industrial», y director ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés); además, una de las personas más entusiastas del planeta con esta nueva revolución.

Por fin, la automatización general, en el campo de cualquier industria creada y controlada por el hombre, aterrizará en nuestras vidas también para cambiarlo casi todo, y la nueva manufactura será controlada en las fábricas inteligentes, es decir, por microchips, los mismos que estarán bajo la imagen de los robots. O quizá una “Skynet” ya lo esté controlando todo, y nosotros no nos hemos dado cuenta.

 

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