Paul Montjoy Forti señala que su novela trata sobre un tema recurrente, el feminicidio. «En la última noche yo te amé» salió a la luz el 12 de octubre y se encuentra disponible en la web de la Editorial Caja Negra.

El escritor cayó en cuenta de su vocación profunda durante su estancia en Piura, mientras estudiaba su carrera universitaria, Derecho. Ahora, a sus 26 años, trabaja en un estudio de abogados, hace periodismo y tiene publicados un poemario –Quijotes ultramarinos (2016)­– y esta novela inspirada en un crimen que en 1990 estremeció al país: la muerte de Marita Alpaca.

Walac Noticias conversó con Paul Montjoy acerca de la publicación, su afecto por Piura y su trayectoria, un camino que el escritor sustenta con “el tiempo pasa más rápido que yo”.

¿Cómo ha influido la pandemia en tu obra?

Ha influido ya no en la elaboración, sino en la publicación. Ya había conversado con la editorial para que En la última noche yo te amé saliera aproximadamente en mayo o junio, pero dada la coyuntura, se atrasó… Se atrasó para la FIL, no llegó.

Fotografía: archivo del autor.

¿En qué momento dijiste “Yo necesito escribir”?

Tengo una necesidad mucho más profunda, es la necesidad de conocer historias. […] Yo recuerdo que cuando era muy pequeño, mi madre me leía cuentos y yo tenía la necesidad de escucharlos, y conforme aprendí a leer, tenía la necesidad de leerlos. Era un estímulo muy fuerte.

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[…] Pero me di cuenta de que quería ser escritor en Piura. Me convencí cuando en la universidad llevé el curso de Lengua 1, con Eliana Gonzales, y quedé fascinado con la belleza del lenguaje. Así poco a poco me fui inclinando a eso. Y así, también, a lo largo del tiempo empecé a cuestionarme si era un escritor o si no era un escritor.

Ya que el reconocimiento de tu vocación fue en Piura, ¿cuál es la concepción que tú tienes acerca de esta ciudad?

A Piura la extraño mucho. Extraño las tardes de Piura, no las mañanas.

¿Por qué?

Por el color amarillo. En las tardes el color amarillo está por todos lados y eso no sucede en Lima, acá es todo gris. […] Además, Piura es una ciudad literaria: está en la obra de Miguel Gutiérrez, está en la obra de Vargas Llosa, está en cierta obra de Bryce. No está en Reynoso, pero yo conocí a Oswaldo Reynoso en Piura, me lo encontré en una feria; López Albújar también ha escrito mucho sobre Piura. Sin embargo, Piura carece de librerías, cosa muy extraña en una ciudad que está muy bien nombrada. Es lo único que le faltaba para ser perfecta… O de repente lo que yo tengo es una nostalgia producto de los años. Empiezo a idealizar a Piura en ciertas cuestiones que, cuando yo estaba ahí, odiaba. Eso también puede ser.

¿Crees que la escritura se ejerce para los demás? ¿O escribes para ti?

Todos los escritores tienen una respuesta distinta. Yo lo único que puedo decir es que no concibo la escritura sin libertad. […] Y por esto no me refiero solamente en el plano político, en el sentido de que un escritor no puede ser libre si es que escribe comprometido con cierta ideología política, me refiero también a tener ataduras sociales, morales, ataduras del terruño. Porque muchas veces también uno termina escribiendo pensando en su tierra, y se queda atrapado en el costumbrismo y en la pequeñez de muchas cosas sin explorar un poco más allá.

El buen escritor tiene que saber desatarse de sus lectores, no significa que no le tengas cariño a tus lectores, significa que tú no puedes depender de ellos ni escribir para ellos, porque si es que la literatura es un acto de libertad, no depende de nada, solamente de ti. […] Tú puedes ir acumulando un grupo de lectores contigo porque les gusta una forma determinada de escribir, y si tú quieres explorar otros caminos estilísticos, posiblemente sientas el regaño de tus lectores.

¿Eres el escritor que imaginaste? ¿Te sientes conforme?

No, porque yo soy de esas personas que nunca está conforme con las cosas que hace. Siempre puede estar mejor. Tienes que buscar tu propia voz, tienes que ser tú, y eso es lo que he estado buscando estos últimos años, ser yo, sin poses. Ese ha sido el camino. ¿Estoy satisfecho con eso? Sí, porque sé que es el camino. ¿Estoy satisfecho con el resultado? No, porque sé que aún hay más.

Me comentaste que tu madre te leía cuentos, ¿hay alguno que recuerdes con especial cariño?

Son recuerdos casi prenatales (risas). Hay dos cosas muy marcadas en mí: las historias y la música. Hay etapas en mi vida que se marcan con canciones y con cuentos. Me acuerdo de cuentos de granjas, de bomberos…esos libros los tuve conmigo hasta que un día mis padres entraron a mi cuarto y me dijeron “Bueno, es hora de crecer” y botaron todo. Lo que sí sé es que en algún momento mi madre me obligó a leer La cabaña del tío Tom y terminé por detestar la lectura durante mucho tiempo. Luego, por ósmosis, empecé a leer nuevamente porque mi casa siempre ha estado llena de libros. Sí, desde siempre.

¿Crees que los libros están destinados para cada lector o simplemente están hechos para todo público?

Yo creo que hay momentos para leer un libro. Hay veces en las que han llegado libros que no he podido leer, pero que he revisado luego. No creo en las cosas predestinadas, en ese sentido soy un liberal radical (risas).

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