A casi nueve años del desborde del río Piura, ocurrido el 27 de marzo de 2017, el distrito de Cura Mori —uno de los diez que conforman la provincia de Piura— revive la incertidumbre ante un posible nuevo evento extremo. En este contexto, la Iglesia Santísima Cruz del 5 de agosto, administrada por la Hermandad del Señor de los Milagros, enfrenta un deterioro crítico que impide que vuelva a cumplir el rol de refugio que asumió durante la emergencia.
En aquella jornada, el río alcanzó niveles históricos y se desbordó. Como consecuencia, cientos de familias de sectores como Santa Rosa, Narihualá y el propio Cura Mori buscaron resguardo en el templo, que llegó a albergar a más de mil personas. Sin embargo, en la actualidad, la infraestructura presenta serios daños estructurales e incluso ha sido declarada inhabitable.

Población advierte abandono y teme un nuevo desastre
Richard Javier Anastasio Vílchez, integrante de la hermandad, advirtió en declaraciones a Walac Noticias que las condiciones actuales no solo se mantienen, sino que en algunos aspectos han empeorado.
“Si hoy ocurriera un nuevo desborde, la iglesia no tendría la capacidad de recibir a la población”, señaló, al tiempo que recordó que miles de familias lo perdieron todo en aquella emergencia.
Además, subrayó que el distrito continúa expuesto debido a su ubicación geográfica, rodeado por el río Piura. Según explicó, en 2017 el caudal superó los 3400 m³ por segundo; no obstante, actualmente con niveles cercanos a los 1200 m³ ya se activa la alerta amarilla, lo que evidencia la fragilidad del sistema de contención.
En esa línea, cuestionó la falta de acciones sostenidas por parte de las autoridades para reforzar las defensas ribereñas y prevenir un nuevo escenario de desastre.
“Seguimos en las mismas o peores condiciones”, insistió.

Reconstrucción del templo: una necesidad social y simbólica
Por su parte, Johnny Quintana, presidente de la Hermandad del Señor de los Milagros de Cura Mori, remarcó que la reconstrucción del templo no solo responde a una necesidad estructural, sino también social. Recordó que, durante la emergencia, el local religioso se convirtió en un albergue clave ante la falta de espacios seguros en el distrito.
“Curamori es una zona altamente vulnerable. Nuestro templo no solo es un lugar de oración, sino también un punto de refugio en situaciones críticas”, explicó. Sin embargo, advirtió que, ante un nuevo desborde, no podrían recibir a los damnificados debido al estado actual de la infraestructura.
En consecuencia, hizo un llamado a las autoridades locales, regionales y nacionales, así como a empresas privadas y organizaciones no gubernamentales, para impulsar la reconstrucción del templo, al menos en su estructura más urgente, como el techo.
Un llamado urgente ante el riesgo latente
Finalmente, los dirigentes y vecinos coincidieron en que Cura Mori sigue siendo un territorio altamente vulnerable frente a fenómenos climáticos. En ese sentido, recalcaron que la recuperación del templo representa no solo una obra de infraestructura, sino un elemento clave para la respuesta ante emergencias.
A puertas de cumplirse un nuevo aniversario del desastre de 2017, la población insiste en que no se repita la historia. La demanda es clara: prevención, inversión y atención inmediata antes de que el río vuelva a poner en jaque a todo el distrito.


