Arnold es un niño de ocho años que, tras una fiebre muy alta, una inyección en el muslo y muchas convulsiones, sufre de parálisis cerebral. Así lo cuenta su madre, María Milagros, para Walac Noticias.

A Milagros le invaden las lágrimas cuando recuerda la historia de su pequeño. Nos comenta que, a la ddad de 1 año, Arnold presentó una fiebre muy alta, que la llevó a juntar sus ahorros y prestar dinero, para llevar a su pequeño a una clínica, pues pensaba que ahí la atención sería «de primera”. Sin embargo, las cosas no se dieron como Milagros quería.

“Como madre buscaba lo mejor para hijo, lo llevé a la clínica porque se supone que la atención es buena. Cuando ingresé con mi hijo el doctor le puso una inyección en el muslo y a la media hora mi hijo empezó a convulsionar”, dice, entre lágrimas, María Milagros.

María asegura que producto de las diversas convulsiones de esa noche, su hijo “quedó como muerto”. Ella, desesperada y confundida, no sabía qué hacer. “Nadie me asesoró ni me ayudó y me llevé a mi hijo sin recibir ayuda alguna”, dice.

A su corta edad, Arnold ha pasado por muchas situaciones difíciles. Cuando tenía poco más de dos años su madre lo dejó en un orfanato de Lima, porque ella sentía que no podía más, el grave estado de salud de su hijo la había llevado a tomar esa decisión. Sin embargo, ella «recapacitó» y ahora el pequeño está en casa y al lado de su familia.

Ayuda

Todos los días, María Milagros se las ingenia para darle de comer a su hijo. Por ello, sale a vender refrescos y accesorios para señoritas. Pero, como es evidente, eso no alcanza para cubrir con todos sus gastos.

“Todos los días vendo refrescos en mi casa, de ahí saco S/ 20 diarios, eso no alcanza porque el bebé quiere pañales, medicamentos y más cosas”, señala la sacrificada madre.

Por ello, María Milagros espera la solidaridad de todos los piuranos. Ella necesita pañales, medicamentos y/o alimentos para Arnold. Además, asegura que espera poder recaudar el dinero suficiente para llevar a su hijo a Lima para que pueda cumplir sus tratamiento y terapias.

“En el Hospital del Niño, en Lima, lo atienden. Cuando estuve allá mi hijo mejoró bastante, le hacían terapia y poco a poco recuperaba sensibilidad en el cuerpo”, afirma la madre de Arnold.

Milagros nos comenta que, por temas económicos, no pudo quedarse en Lima, pues el seguro no cubre toda la atención.

Para cualquier tipo de ayuda puedes comunicarte al número 992 310 875. También puedes encontrarla en la Av. Loreto, a la altura del antiguo local de la Sunat, allí tiene su pequeño puesto ambulatorio de accesorios.

La realidad de Arnold

Desde los dos años el diagnóstico de Arnold fue muy negativo. María Milagros nos comenta que la mayoría de médicos no le daba esperanza para su hijo, pero ella está segura que eso solo lo determina Dios.

Entre lágrimas y con impotencia nos cuenta que hubo un tiempo donde no aguantó más la situación y dejó a su hijo en un albergue de Lima. Sin embargo, recapacitó y se dio cuenta que Arnold no merecía estar en ese lugar.

“En ese tiempo sentía que ya no podía más, mi hijo tenía la piel muerta y estaba desnutrido, no contaba con los medios necesarios para salvarlo. Me equivoqué y lo dejé 15 días en un albergue, pero luego me di cuenta que había niños en peores situaciones. Me dije a mí misma que mi hijo no merecía eso, ahí no le prestaban la atención necesaria y gracias a dios lo pude recuperar”, manifiesta María.

Dicen que uno aprende de los errores, enfatiza María, quien, después de ese episodio no se ha separado de su hijo e incluso aprendió a hacerle sus terapias. Esto debido a que, según cuenta, Arnold es una bendición de Dios. “Sé que Dios me dará las fuerzas necesarias para sacar a mi hijo adelante”, dice.

El pequeño Arnold no solo sufre constantes convulsiones, sino que también sufre de escoliosis. Es decir, tiene la parte superior de la columna arqueada hacia afuera. Además, tiene una malformación en el pecho y actualmente afronta un cuadro de desnutrición moderada.

“Mi hijo tiene la espalda arqueada, pues cuando le daban sus ataques se retorcía, creo que eso le dañó la columna. Cuando se enoja o le vienen las convulsiones se le forma una bola grande en el pecho, el doctor me ha dicho que siempre va a hacer así”, dice la mamá de Arnold.

María Milagros dice que por ahora el seguro médico no le está suministrando el medicamento. La medicina que consume Arnold no la encuentra fácilmente en Piura y cuando hay lo venden muy caro.

“En la posta y el seguro son malos. Ahorita no me lo quieren atender, desde el año pasado no ha ido a sus controles. No sé cuánto pesa o mide porque ni siquiera me dejan entrar a la posta”, comenta, indignada, María.

Autoridades ausentes

Milagros, asegura que cuando quiso denunciar a la clínica por la negligencia cometida ya era demasiado tarde. “Recibí ayuda de los abogados de la iglesia Santísimo Sacramento, pero cuando hicimos el papeleo nos dijeron que estábamos a destiempo porque ya habían pasado dos años del hecho”, afirma.

Por otro lado, Milagros indica que presentó una denuncia contra el padre de Arnold, pues él los abandonó y, hasta ahora, no pasa pensión alimenticia. Asimismo, lo ha denunciado por maltrato físico y psicológico, pero las autoridades no procedieron su denuncia.

“El papá de Arnold me pegaba, una vez me rompió la cabeza y los dientes con una piedra. Lo he denunciado, pero la señorita dice que no procede porque esa no es la dirección correcta. Sin embargo, yo sé que él vive ahí, pero no me hacen caso”, finaliza la aguerrida madre.

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