Los pescadores artesanales del puerto de Chorrillos enfrentan una situación cada vez más compleja debido al incremento del precio del combustibl. Este insumo es clave para sus jornadas de pesca.
El alza en los costos operativos ha reducido sus márgenes de ganancia. Este panorama obliga a muchos hombres de mar a evaluar con mayor cautela la distancia que recorren para realizar sus faenas.
Mayores costos para salir a pescar
Jorge Culla, pescador artesanal de Chorrillos, explicó que el gasto en combustible se ha elevado considerablemente en los últimos meses. Según detalló, una salida corta puede demandar alrededor de 130 soles, mientras que una travesía más lejana puede elevar el costo hasta los 200 o 300 soles. Este incremento representa un aumento promedio del 40% en el combustible, afectando directamente la rentabilidad del sector pesquero artesanal.
Impacto en el precio del pescado
El encarecimiento del combustible también repercute en la cadena de comercialización del pescado. Comerciantes señalaron que el incremento en el transporte y la operación pesquera termina trasladándose al consumidor final. Esto repercute en la elevación del precio de especies marinas de consumo diario. Esta situación genera preocupación en mercados y cocinas populares, donde el pescado comienza a ser menos accesible para muchas familias.
Factores internacionales agravan la crisis
La dependencia del Perú de combustibles importados, que representa cerca del 75% del abastecimiento nacional, agrava el impacto de la coyuntura internacional sobre el sector. Además, tensiones en rutas estratégicas del comercio energético, como el estrecho de Hormuz, generan efectos en los costos logísticos. Todo esto termina encareciendo aún más la actividad pesquera en los puertos del país.
A la presión económica se suma la precariedad en la que laboran numerosos pescadores artesanales. Muchos de ellos trabajan en condiciones informales y sin equipamiento adecuado para enfrentar largas jornadas en altamar. Dirigentes del sector advirtieron que varios trabajadores duermen en sus embarcaciones y realizan faenas expuestos a la humedad y al frío, sin contar con ropa impermeable ni implementos de protección suficientes.

