En solo tres años, el Perú ha tenido 13 ministros del Interior, seis de ello, en la actual gestión de la presidenta de la República, Dina Boluarte Zegarra, incluido el recién nombrado Juan José Santiváñez. Este cambio de titular del Interior impacta directamente en la gestión del orden interno y la seguridad del país.
Leer más: Percy García: “Golpear la institucionalidad es un pésimo precedente para la democracia”
Leer más: Abogado David Panta sobre modificatoria de la legítima defensa: “Es una medida populista”
Al respecto, el abogado en derecho penal y docente de la Udep, Dr. Percy García Cavero, destacó la importancia de la estabilidad política para la implementación exitosa de estrategias de seguridad. En ese sentido, subrayó la necesidad de que los ministros del Interior tengan una continuidad en el cargo para poder desarrollar y materializar planes efectivos de lucha contra la criminalidad.
«La inestabilidad política está afectando muchos aspectos, como la economía y la seguridad (…) Es bien difícil tener un plan coherente y a largo plazo si los ministros duran semanas o meses», señaló García Cavero, destacando la importancia de la continuidad en la gestión de políticas de seguridad.
Legítima defensa
Asimismo, el abogado instó al Ejecutivo se priorice la implementación de estrategias concretas y efectivas en la lucha contra la criminalidad, en lugar de centrarse exclusivamente en cambios legislativos como la reciente modificatoria en el Código Penal sobre la legítima defensa que poco o nada ayudará a reducir a la delincuencia, según García.
“En realidad esto (modificatoria) no va generar algún cambie relevante en la criminalidad, ya que la criminalidad violenta y organizada no le importa el tema de las penas o eventual defensa de un ciudadano (…) Mucho más eficiente sería, por ejemplo, la presencia policial, que existan cámaras de seguridad, o que se adquieran software que permitan identificar claramente a las personas por las imágenes, fiscales que pidan prisiones preventivas cuando estos delincuentes efectivamente son atrapados y no los suelten fácilmente (…) Es ahí donde tenemos que trabajar en la lucha contra la delincuencia y la criminalidad organizada”, refirió.
Para el especialista esta modificatoria en la legítima defensa no agrega nada nuevo, ya que la posibilidad de ejercer una legítima defensa usando la fuerza e, incluso llegando a la fuerza letal, es algo que siempre fue posible, es decir, estaba justificada antes y después de las modificaciones.
No obstante, para García Cavero, se debe capacitar a los jueces para que estos puedan determinar cuándo es legítima defensa y por tanto se puede exonerar de responsabilidad y cuándo por el contrario es un exceso o no hay justificación.