A menos de 90 días de las elecciones generales del 2026, el panorama político peruano se presenta marcado por una amplia oferta partidaria, una ciudadanía desconectada de la política tradicional y un electorado que, según los especialistas, toma decisiones cada vez más influenciadas por factores emocionales. En declaraciones al programa Tú Decides de Walac Noticias, Raúl Martínez Luna, director de Luna Consultores y exdecano del Colegio de Economistas de Piura, realizó un análisis del escenario electoral y del comportamiento del votante.
Clima electoral y fragmentación partidaria en el Perú
El proceso electoral del 2026 se desarrolla en un contexto de alta fragmentación política. Actualmente, se registran 37 organizaciones políticas habilitadas, número que podría variar ante eventuales tachas o resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones.
Según Martínez Luna, esta dispersión del voto dificulta que un candidato supere el 12 % o 15 % de intención de voto en una primera medición, lo que evidencia un sistema político fragmentado y con baja consolidación partidaria. Esta situación favorece a un grupo reducido de organizaciones con mayor logística, estructura y presencia territorial.
Desconfianza ciudadana y desgaste de la política tradicional
Uno de los elementos centrales del análisis es la desconfianza de la ciudadanía hacia la política y sus representantes. El especialista explicó que esta se origina cuando las autoridades electas incumplen sus promesas de campaña o generan expectativas que no se traducen en resultados concretos.
“Nunca han aparecido en todo el año ni en opinión pública ni en actividades sociales y aparecen justamente dando obsequios en Navidad”, señaló Martínez Luna, al referirse a prácticas recurrentes durante los periodos electorales.
Esta desconfianza se extiende también al valor del voto, especialmente entre los jóvenes, quienes muestran una menor identificación con el Estado y con los procesos políticos formales.
Voto emocional y conexión con los candidatos
De acuerdo con el análisis presentado, el comportamiento del electorado peruano se caracteriza por una fuerte carga emocional. Martínez Luna sostuvo que, históricamente, los ciudadanos tienden a priorizar la simpatía, la cercanía o la conexión emocional con el candidato por encima de las propuestas técnicas o los planes de gobierno.
“Creo yo que la votación es netamente emocional más que racional”, afirmó.
Este fenómeno se ve reforzado por el uso intensivo de redes sociales, donde los candidatos buscan proyectar cercanía y generar identificación personal con los votantes, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Otro concepto relevante es el denominado “voto en observación”, que agrupa a un amplio porcentaje de electores indecisos. Según el especialista, a tres o cuatro meses de una elección es habitual que entre el 50 % y 60 % de los votantes aún no haya definido su preferencia.
Martínez Luna destacó la necesidad de que el elector asuma un rol más crítico y evaluador, considerando la trayectoria de los candidatos, su desempeño previo como autoridades y la coherencia de sus propuestas.
“Creo que el ciudadano debe ser un votante pensante, evaluador y también sancionador”, indicó.
Influencia del símbolo y la cédula de votación
En el marco del retorno al Congreso bicameral, la complejidad de la cédula de votación adquiere un papel clave. Para senadores y diputados, el voto se emitirá mediante números y símbolos partidarios, lo que incrementa la probabilidad de una votación lineal por partido.
El analista señaló que el símbolo, el color y la posición en la cédula serán determinantes, especialmente para electores con bajo nivel de información política, quienes podrían optar por marcar la opción que les resulte más familiar.
Martínez Luna también abordó la desconfianza hacia las encuestadoras, explicando que las encuestas representan una fotografía del momento y no una predicción definitiva. Además, advirtió sobre la proliferación de empresas no autorizadas que difunden resultados sin sustento técnico.
“Una encuesta no es una bolita mágica que te define el futuro”, precisó.
El especialista recomendó evaluar la trayectoria y consistencia de las casas encuestadoras, así como su coincidencia histórica con los resultados oficiales.
Redes sociales y contacto territorial en campaña
Respecto al rol de las redes sociales, el director de Luna Consultores indicó que estas cumplen una función de exposición y posicionamiento del candidato, pero que el contacto territorial sigue siendo determinante para consolidar el voto.
“La red social te dice este es tu menú, y el contacto territorial te dirá de este menú elijo a este”, explicó.
En ese sentido, la combinación entre presencia digital y trabajo en campo resulta clave para influir en la decisión final del elector.

