Un ataque armado perpetrado por sicarios en la ciudad de Sullana dejó como saldo la muerte de un suboficial de la Policía Nacional del Perú y un empresario. Este hecho ha causado gran conmoción porque ocurrió delante de gran cantidad de personas.
El doble homicidio ocurrió en los exteriores del local Kaskadas, ubicado en la transitada avenida Champagnat. Los sicarios sorprendieron a las víctima cuando se encontraban en un puesto de comida.
Ataque directo y letal
Las víctimas fueron identificadas como el suboficial Kevin Quezada Morales, con cinco años de servicio en la institución policial, y el empresario Daniel Agurto Vílchez. De acuerdo con las primeras diligencias, ambos fueron atacados a quemarropa por sujetos armados que dispararon sin previo aviso.
En la escena del crimen, los peritos recogieron más de 12 casquillos de bala, lo que confirma la intensidad del ataque. Las investigaciones preliminares apuntan al uso de munición tipo “dum dum”; estos proyectiles están diseñados para expandirse al impactar, incrementando su capacidad destructiva y letal.
Premeditación
Fuentes policiales señalaron que el empleo de este tipo de balas refuerza la hipótesis de un crimen planificado. Este elemento agrava la preocupación por el nivel de violencia que se reporta en la región.
En medio del dolor, el padre del suboficial fallecido pidió justicia y descartó cualquier vínculo de su hijo con actividades de seguridad privada. “Mi hijo estuvo en el lugar equivocado”, declaró, exigiendo la pronta captura de los responsables.
Capturas tras operativo policial
Tras el atentado, agentes de la Policía Nacional desplegaron un operativo que permitió la detención de varios sospechosos. Entre los intervenidos figuran un menor de edad y dos presuntos implicados conocidos con los alias de “El Chato” y “El Chiki”.
Asimismo, en una acción posterior, se logró la captura de Jhon Alexander A. S., alias “La Mocha” o “El Beta”, quien sería uno de los principales vinculados con el doble asesinato.
Crece la preocupación por el sicariato
Este caso ha generado indignación en la población y vuelve a poner en agenda el avance del sicariato en la región Piura. Mientras las investigaciones continúan para esclarecer los móviles del crimen, familiares de las víctimas y ciudadanos demandan justicia y medidas más firmes frente a la criminalidad organizada.

