La provincia de Morropón esconde entre sus valles a un acogedor pueblo llamado San Juan de Bigote. Luego de 33 años de fundación, y de dos horas y media de viaje, los pasallos y los hualtacos, árboles de la zona, siguen vigilando celosamente que el orden sea el aliado principal de los casi 6 500 habitantes que conforman este distrito.

Vista desde el Cerro de la Cruz. Foto: PiuraTrips

También te puede interesar:

|Lobitos: Un destino ideal para los amantes del surf

|Trucos para conseguir vuelos baratos durante el año

El buen recibimiento se evidencia desde los primeros minutos. Un Cristo Redentor extiende los brazos al mismo tiempo que un “Bienvenidos al distrito de San Juan de Bigote” resalta. Mientras tanto, las autoridades y los residentes se reúnen en la plaza para izar, como cada domingo, la bandera distrital, regional y nacional y así dar inicio al ambiente de diálogo que tan bien combina con las sonrisas de los bigoteños.

Los pobladores se reúnen en la plaza y rinde tributo a la patria. Foto: Walac Noticias

Pero la conservación del civismo no es lo único que hace tradicional a este sitio, la emisora que anuncia el suministro de las bodegas improvisadas y cómo es que la venta de carne de cerdo promete para la tarde hacen que lo moderno empiece a ser un peso para el visitante, a quien no le queda más remedio que despojarse del tic automático de revisar las redes y entregarse por completo al recorrido que apenas empieza.

¡Empecemos el recorrido! Foto: Walac Noticias

Recorrido

Uno de los lugares que guarda cierto misticismo es Lisa de Oro, bautizado de ese modo porque se dice que cuando el pueblo apenas estaba naciendo, la pesca de la lisa era una opción para poder subsistir. Es así que un día, un morador divisó un pez mucho más brillante que el resto, un pez de oro, e intentó capturarlo pero el resultado fue el encantamiento del hombre.

Foto: Walac Noticias

Ahora Lisa de Oro se ha convertido en una caída de agua ideal para pasar un día de tranquilidad. Las formaciones rocosas invitan a sentarse y conversar teniendo como escenario unas pozas naturales y una flora que pinta el ambiente con un verde envidiable.

Foto: Walac Noticias

Asimismo, después de caminar aproximadamente diez minutos cuesta arriba, se encuentra el Cerro de la Cruz, un mirador natural con una pincelada de historia. En el año 1968, cuando el pueblo aún no se llamaba San Juan de Bigote, sino Charanal, un grupo de misioneros colocó una cruz de madera como símbolo de su evangelización.

Foto: Walac Noticias

Desde ese entonces, este punto es infaltable en el recorrido que los pobladores hacen cada Semana Santa. Desde aquí se puede divisar el pueblo completo, así como el río que lo atraviesa y que recibe el nombre de la misma localidad.

Después de visitar los lugares que conforman este hermoso rincón paisajístico, pasar por el restaurante “Mi Lizet”, cuya dueña es la señora Teresa Falero, es un paso casi obligado. Los tallarines con chifles y gallina que ella prepara hace ya más de 40 años están a la espera de que el paladar del turista disfrute.

El nombre

Antes de que este pueblo recibiera el nombre de San Juan de Bigote en el año 1986, se llamaba Charanal en honor al árbol que sirve como alimento al ganado vacuno y que abunda tanto en la zona. Sin embargo, llegó a esas tierras un hacendado llamado Juan Cuglievan, quien hacía gala de un bigote generoso y que, además, tenía el mayor poder sobre las tierras. Es por eso que cada vez que pasaba, la gente lo señalaba diciendo: “Ahí viene Don Juan, el del bigote”.

Fruto del charanal, el alimento favorito del ganado. Foto: Walac Noticias

Pero, ¿cómo se llega a este sitio?

Para poder visitar este encantador pueblo cuya actividad principal es la agricultura, tienes dos opciones.

  • La primera alternativa es movilizarte hasta el terminal de Castilla y comprar un pasaje cuyo precio es de 12 soles.
Fuente: PiuraTrips
  • La segunda opción es contactarte con PiuraTrips, un agencia de viajes cuyo dueño es un poblador bigoteño, y, de ese modo, poder realizar bajo el cuidado de un guía todo el recorrido que hace de San Juan de Bigote un paraje sensacional para un día de distracción.

 

 

 

En conclusión, San Juan de Bigote, además de ser uno de los distritos más ordenados y limpios de la ciudad, se ha convertido en una estancia con mucho potencial en el campo turístico. Conviértete en un espectador directo de esta ruta y podrás reafirmar la idea de que estos paisajes sorprendentes no pueden quedar fuera de la vista de todo piurano.

¿Quieres ver más? Aquí te dejamos esta galería:

No te pierdas en Instagram:

En Twitter:

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here