El sacerdote piurano Fidel Alvarado rememora el inicio de su vocación religiosa, marcada por un encuentro que definiría su camino. A inicios de 1992, dejó su natal Chulucanas para trasladarse a Trujillo, donde fue recibido por el entonces misionero Robert Prevost, quien años después se convertiría en el sumo pontífice.
Desde aquel primer contacto, ambos forjaron una relación cercana dentro de la orden agustina. Actualmente, Alvarado lidera, junto a otros religiosos, parroquias en la provincia de Morropón, donde atienden a decenas de comunidades rurales.
Una amistad forjada en la vida pastoral
Con el paso de los años, el vínculo entre ambos se consolidó en el trabajo pastoral, especialmente en zonas vulnerables del país. El sacerdote recuerda en entrevista a Perú 21 que el hoy papa León XIV se caracterizaba por su cercanía con los más necesitados, alejándose de actos ostentosos y priorizando la labor comunitaria.
Incluso, rememora celebraciones de Semana Santa en sectores alejados, donde las condiciones eran precarias. En una ocasión, ante la falta de implementos litúrgicos, improvisaron elementos para continuar con las actividades religiosas junto a la población.
Semana Santa como espacio de reflexión en un contexto de crisis
En otro momento, Alvarado reflexionó sobre el significado de la Semana Santa en el contexto actual, marcado por tensiones políticas y conflictos internacionales. En ese sentido, advirtió que la ciudadanía enfrenta un escenario de desconfianza hacia las autoridades, lo que debilita el tejido social.
Frente a ello, sostuvo que estas fechas deben servir para despertar la conciencia colectiva y promover valores como la solidaridad y la responsabilidad social, en contraposición a la indiferencia y el individualismo.
Llamado a construir una sociedad más justa
Asimismo, el sacerdote subrayó que la fe no debe utilizarse para justificar conflictos o divisiones. Por el contrario, enfatizó que el mensaje cristiano está orientado a la paz, la justicia y el respeto por la dignidad humana.
En esa línea, destacó que el actual pontífice ha insistido en la necesidad de promover una paz integral, que no solo implique la ausencia de violencia, sino también un cambio en la forma de pensar y actuar de las personas.
Recuerdos y legado de una vocación
Finalmente, Alvarado evocó momentos personales que marcaron su vida, como la pérdida de su madre en su juventud. A pesar de ello, afirmó que su decisión de seguir el camino sacerdotal representa un acto de servicio, que —considera— habría llenado de orgullo a su familia.

