Los niños y adolescentes no deben pasar más de 2 horas por día en los videojuegos. El exceso de su uso puede generar dependencia, alterar la socialización y afectar el desempeño académico y familiar.

Así lo manifestó el médico psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM), Paulo Ruiz Grosso. El especialista sostuvo que el uso excesivo de los videojuegos puede conducir a la adicción y producir en los adolescentes alteraciones en la conducta, episodios de violencia e irritabilidad.

Uno de los indicadores de una conducta adictiva en un adolescente es el comportamiento compulsivo por seguir jugando videojuegos. Esto trae como consecuencia que deje de lado las obligaciones escolares o académicas.

Por ello, Ruiz indicó que el uso de los videojuegos debe limitarse a 2 horas diarias, como máximo, tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, dijo que esto puede “negociarse” con los hijos siempre y cuando cumplan con las labores escolares y con los deberes que los padres impongan en el hogar.

El psiquiatra Ruiz dijo que los padres deben estar alerta con el tipo de videojuegos que usan los adolescentes porque no todos son adictivos.

Los juegos que tienen una mayor posibilidad de crear dependencia son aquellos “juegos gratuitos que dan premio por participar constantemente, porque presentan mecanismos de recompensa al uso continuo; esto es parte de las técnicas conductuales que utiliza la psicología para modificar la conducta y es aprovechado por estos juegos virtuales”, advirtió.

Ruíz señaló que la fobia social, el bullying y el miedo a exponer en clases, son algunos de los factores de riesgo que pueden provocar una dependencia a los videojuegos en los adolescentes.

También agregó que los hombres presentan una mayor inclinación que las mujeres a generar una conducta adictiva a los videojuegos.

Supervisión de los padres

Por su parte, el psicólogo de Cedro, Gianfranco Chiappe, manifestó que la edad recomendable para que el adolescente pueda elegir sus videojuegos es a partir de los 13 años; pero, que debe de estar bajo la supervisión de los padres.

“Antes de esa edad, podría experimentar con juegos que no son propios de su edad y que pueden llevarlo a ser una persona hipersexual, violenta o irritable”, indicó.

El especialista dijo también que este problema se está convirtiendo en una “preocupante futura adicción”; más aún en la población joven que ya terminó el colegio o se encuentra en los primeros ciclos de la universidad.

Al respecto, indicó que en esta etapa los jóvenes empiezan a generar ingresos económicos que los impulsan a adquirir o comprar «mejores juegos» en línea; por ende, a pasar más horas en el mundo virtual y menos tiempo con su entorno social.

Para Chiappe, los jóvenes que son más vulnerables a esta adicción, son los que tienen una baja autoestima, ansiedad, falta de habilidades sociales y depresión.

La recomendación del psicoterapeuta es que el joven debe aprender a organizar mejor sus actividades académicas y de recreación. Y en el caso de ser menor de edad, los padres son los encargados de ayudar a gestionar las labores diarias.

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