La recuperación económica de Piura enfrenta un nuevo desafío. El Instituto Peruano de Economía (IPE) advirtió que el actual Fenómeno El Niño (FEN) podría afectar el crecimiento alcanzado por la región en 2025, debido a su impacto sobre actividades clave como la pesca, la manufactura y la agricultura. A ello se suman brechas persistentes en infraestructura, servicios básicos y seguridad ciudadana que incrementarían la vulnerabilidad frente al evento climático.
Crecimiento económico bajo amenaza
De acuerdo con el informe del IPE, la economía de Piura creció 4,3% durante 2025, por encima del promedio nacional (3,4%). Este resultado se logró gracias a una mayor producción de derivados pesqueros, como harinas, conservas y congelados, que incrementó en 13.2%. No obstante, el instituto señala que este avance podría verse comprometido por el anunciado Fenómeno El Niño.
Uno de los primeros efectos ya se refleja en el sector pesquero. Luego de la suspensión definitiva de la primera temporada de captura de anchoveta debido al calentamiento anómalo del mar, el sector perdió impulso. Esta situación también impactaría a la manufactura, una de las actividades que impulsó el crecimiento regional el año pasado.
Agro también enfrenta riesgos
El IPE advierte que la agricultura, que emplea a cerca de un tercio de los trabajadores de la región, también se encuentra entre las actividades más expuestas al nuevo Fenómeno El Niño.
Según los reportes del instituto, entre enero y mayo, el sector registró un crecimiento de 27,4%, debido a la producción de arroz y limón. Sin embargo, durante el último FEN (2023-2024), se evidenció su vulnerabilidad. En ese periodo, un total de 14,5% de hectáreas cosechadas resultaron afectadas por lluvias y deslizamientos. Además, estas condiciones favorecieron la expansión de plagas que dfañaron alrededor de un tercio de la superficie agrícola.
Persisten brechas que aumentan la vulnerabilidad
El informe también señala que, pese a la recuperación económica, Piura mantiene desafíos estructurales. La región continúa con niveles de pobreza superiores a los registrados antes de la pandemia y figura entre las diez menos competitivas del país, principalmente por las brechas en servicios básicos y seguridad. A ello se suma que solo el 9,4% de la población accede a agua con niveles adecuados de cloro residual y que Piura es la segunda región con menor cobertura de desagüe en el país.
Frente a este escenario, el IPE sostiene que las próximas autoridades regionales tendrán un papel clave en la prevención de desastres, la inversión en infraestructura y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. Asimismo, plantea aprovechar mecanismos como las Obras por Impuestos y las Asociaciones Público-Privadas para fortalecer la resiliencia del agro, reducir las brechas de agua y saneamiento y mejorar la respuesta frente a la inseguridad.

