El incremento reciente en los precios de combustibles, transporte y algunos alimentos en el Perú responde a una combinación de factores internos y externos, entre ellos la deflagración registrada el 1 de marzo en un ducto que transporta gas natural desde Camisea hacia la costa central. Durante una entrevista con Impulso Norte, la economista Gabriela Espinar, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), explicó que la interrupción del suministro de gas natural, sumada al alza internacional del petróleo y a las condiciones climáticas asociadas al Fenómeno El Niño, está generando presiones en distintos sectores de la economía. Según indicó, el impacto en precios podría mantenerse durante las próximas semanas y extenderse hasta finales de marzo o inicios de abril.
Crisis energética eleva costos en transporte, industria y alimentos
El gas natural es uno de los principales combustibles del sistema energético peruano. Más de 2,5 millones de hogares, alrededor de 350 mil vehículos que utilizan gas natural vehicular (GNV) y cerca de 60 mil unidades de transporte de carga dependen de este recurso para sus operaciones.
La interrupción del suministro obligó a muchos usuarios a recurrir a combustibles sustitutos como el GLP o el diésel, cuyos precios también han subido debido al incremento del petróleo en el mercado internacional. Esto eleva significativamente los costos operativos del transporte.
De acuerdo con la Sociedad Nacional de Industrias, cerca de mil empresas manufactureras han reportado afectaciones en sus operaciones por la reducción del suministro energético.
El aumento del costo del transporte impacta directamente en la cadena de abastecimiento. Cuando trasladar productos se vuelve más caro, los precios finales —especialmente de alimentos— tienden a incrementarse en mercados mayoristas y minoristas en distintas regiones del país.
Impacto económico también alcanza turismo, comercio y gastronomía
Sectores vinculados al consumo y los servicios también enfrentan efectos indirectos. En regiones como Piura, donde el turismo de playa es una actividad relevante durante el verano, el incremento del costo del transporte y las lluvias asociadas al Fenómeno El Niño generan condiciones menos favorables para la llegada de visitantes.
Esto impacta en actividades como hospedaje, gastronomía y comercio local. Algunos establecimientos ya reportan ajustes en el precio de los menús debido al incremento en los costos de insumos y traslado de productos.
Inflación podría aumentar de forma temporal por combustibles y alimentos
El encarecimiento de combustibles y alimentos puede generar presiones inflacionarias en el corto plazo. En el Perú, estos productos se consideran bienes volátiles, ya que reaccionan con rapidez ante cambios en la oferta o en los precios internacionales.
Espinar señaló que el impacto podría coincidir con factores estacionales como el inicio del año escolar y las lluvias, que afectan la producción agrícola y el transporte de alimentos.
No obstante, indicó que el incremento de precios podría ser temporal, ya que las autoridades estiman que la reparación del ducto afectado tomaría aproximadamente 14 días. Si los trabajos avanzan según lo previsto, los precios podrían empezar a estabilizarse hacia finales de marzo o la primera semana de abril.
Fenómeno El Niño y tensiones internacionales presionan el precio del petróleo
La situación energética ocurre en paralelo a otros factores que elevan los costos en la economía. Entre ellos se encuentra el Fenómeno El Niño, que puede afectar la producción agrícola y pesquera, además de generar interrupciones en carreteras que encarecen el transporte.
A nivel internacional, las tensiones geopolíticas en zonas productoras de petróleo han impulsado el precio del crudo. En las últimas semanas, el barril pasó de niveles cercanos a 80 dólares a superar los 90 dólares.
Para economías importadoras de petróleo como la peruana, este incremento eleva el costo de las importaciones energéticas y repercute directamente en combustibles y en el precio del gas doméstico utilizado por los hogares.
Tipo de cambio y política monetaria muestran estabilidad relativa
El contexto internacional también ha generado ligeras presiones sobre el tipo de cambio, debido a que los inversionistas tienden a refugiarse en el dólar en escenarios de incertidumbre global.
A pesar de ello, el sol peruano se mantiene entre las monedas más estables de la región. Este comportamiento está asociado al manejo de la política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que utiliza la tasa de interés de referencia —actualmente en 4,25%— como principal herramienta para controlar la inflación y mantener la estabilidad del sistema financiero.
El próximo Reporte de Inflación del BCRP permitirá conocer nuevas proyecciones sobre el crecimiento económico y la evolución de los precios en el país durante los próximos meses.
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