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El presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, Jesús Valverde, asegura que el colapso de los hospitales en Lima ha generado que los médicos de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) asuman una fase selectiva, en la que evalúan la capacidad de recuperación de un paciente con COVID-19 frente a otro para elegir al que atenderán en dicha área.

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Valverde renunció el último viernes al Comité de Expertos del Ministerio de Salud (Minsa), en rechazo al manejo del equipo biomédico del Hospital Dos de Mayo y de las declaraciones del titular del sector, Víctor Zamora, quien hace una semana sostuvo que existían “limitaciones” para el traslado a Lima de personal médico de Iquitos en estado grave.

“Todos los profesionales son igual de ciudadanos que el resto de nosotros”, dijo entonces el ministro.

La intención ha sido muy buena. La cuarentena y las estrategias que se diseñaron en un principio para frenar el efecto multiplicador del virus y dar la oportunidad para que los especialistas en salud cuenten con implementos, se estuvo dando. Pero nos ha rebasado.

Ha habido un efecto (de propagación) mayor de este virus, y la población no ha asumido el rol más importante, que es protegerse, porque ha fallado mucho la orientación. Además, se dieron normas para que el personal de salud descanse por ser parte del grupo de riesgo, y una buena cantidad se fue.

Han dejado desprotegidas la atención en salud tanto a nivel hospitalario como en los primeros niveles de atención. También los internos de medicina, que apoyan al médico asistente, se fueron. Así nos han dejado prácticamente sin personal operativo, el que pudo hacer una labor de contención en el primer nivel. Ahí se ha fallado mucho.

Sobre esto, se anunciaron medidas para incrementar el personal de salud, ¿fue una respuesta tardía?

Se están replanteando las cosas, pero muy tardíamente, se está tratando de cambiar las normas, de bajar los factores de riesgo. Ahora estamos en una tremenda bola de nieve.

Cada día veo más pacientes en las sedes de hospitalización haciendo cola. La gente, de manera muy preventiva, está yendo con su balón de oxígeno de la calle. No veo una contención adecuada. (…) Entiendo los temas económicos, pero ahora es la salud o la economía del país. Estamos en un gran dilema que tenemos que resolver pronto.

El presidente Martín Vizcarra ha afirmado que estamos en la meseta de la enfermedad, ¿también lo considera así?

Nosotros no hacemos informes respecto a las matemáticas ni a cálculos, sino lo que pasa día a día en los hospitales.

Si estuviéramos en la meseta, no habría un incremento de pacientes en emergencias; al contrario, se hubiera mantenido la misma cantidad del día de ayer, o de la semana.

Creo que la cantidad de pacientes están incrementándose cada vez más, entonces, no estamos en una meseta, estamos en ascenso. Según el cálculo de colegas epidemiólogos, vemos que esto (la meseta) podría llegar recién a fines de este mes.

En los últimos días hubo más bajas en el personal médico producto de las condiciones en las que laboran…

Estamos atendiendo más pacientes COVID-19 y, a pesar de las medidas de protección que tenemos, la exposición a la carga viral se va dando y en cualquier momento podemos adquirir una infección.

Esto va de la mano con la cantidad de pacientes que se van atendiendo de manera regular. Ahí está el error, porque se tiene que reforzar la parte de atención médica: más colegas para disminuir la carga viral, además de mejorar las medidas de protección.

¿Cuál es la situación de las camas UCI en el país?

El Gobierno dice que hay 196 disponibles… Después de mucho tiempo, recién entiendo a qué le dicen camas UCI. Para nosotros la denominación original de camas UCI es un personal de salud altamente calificado, el médico intensivista, con su equipo de apoyo, y la parte del equipo biomédico, que es el ventilador, monitor y la cama multipropósito.

Ahora, la información que tengo es que el Gobierno denomina cama UCI solo al equipamiento biomédico. Es decir, tengo una cama, le pongo un ventilador y un monitor y ya es una cama UCI. Ni siquiera el médico intensivista figura como parte de este conjunto. (…) Me parece que por ahí viene la diferencia de números.

Las camas UCI, como las denominamos y que está siendo manejadas por médicos intensivistas, están el tope, no hay ninguna capacidad de tener una cama libre como para esperar a un paciente. Cuando el paciente se va de alta o fallece, hay una rotación inmediata de esa cama. Hay una larga lista de pacientes que pugnan por ingresar y, ojo, ya estamos en la fase de selección. Eso es lo que nos preocupa a nosotros.

¿Fase de selección?

Si tú me dices que hay una cama libre porque el paciente salió de alta o falleció, esa cama la voy a tener que definir frente a un conjunto de 10 pacientes, que pueden ser de edad mediana adulta o adultos mayores.

Lo que ya no estamos permitiendo es que ingresen adultos mayores a las UCI, porque su pronóstico de recuperación es bastante bajo frente a un adulto joven, y también por el riesgo de morbilidad que tienen.

No es que cada paciente tenga la oportunidad de llegar a UCI, ya no tenemos esa disponibilidad, ahora somos más selectivos. Estamos buscando pacientes que, potencialmente, sean más recuperables que otros.

Fuente Diario Correo

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