El Paris Saint-Germain volvió a escribir una página histórica en el fútbol europeo, venciendo el club de Arsenal 2-1, en el Puskás Aréna de Budapest.
Los vigentes campeones derrotaron al Arsenal tras 120 minutos de batalla y retuvieron el título de la Liga de Campeones, una hazaña que ningún club había conseguido desde el Real Madrid de Zinedine Zidane entre 2016 y 2018.
Los londinenses, que soñaban con conquistar la competición por primera vez y regresaban a una final después de dos décadas, estuvieron cerca de completar la gesta gracias a un inicio brillante, pero terminaron sucumbiendo ante la resiliencia y la profundidad de plantilla del equipo parisino.
La final comenzó de la mejor manera posible para el conjunto de Mikel Arteta. Apenas al minuto seis, Kai Havertz aprovechó una acción fortuita originada por un despeje de Marquinhos que rebotó en Leandro Trossard. El delantero alemán encontró espacio para avanzar y definió con precisión desde un ángulo cerrado para adelantar a los ingleses.
El tanto permitió al Arsenal ejecutar el plan que había imaginado su entrenador: bloque compacto, líneas juntas y máxima disciplina defensiva. Los «Gunners» cedieron la posesión al PSG, que llegó a superar ampliamente el 70 % del control del balón, pero sin generar verdadero peligro durante gran parte del encuentro.
Las figuras ofensivas parisinas, Désiré Doué y Khvicha Kvaratskhelia, fueron neutralizadas durante la primera mitad. Ousmane Dembélé apenas encontró espacios y los nervios parecieron apoderarse de varios jugadores franceses. Al descanso, el Arsenal mantenía la ventaja y daba la sensación de tener el partido bajo control.

