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Hay un tópico que cada cierto tiempo aparece en la mente colectiva del mundo. De pronto aparece el temor humano a que ya termine la vida en nuestro planeta. Que se cumpla el Apocalipsis y termine el mundo.

Sin embargo, hay algo que pocos analizan o que muchos no ven con claridad. En realidad, el MUNDO TERMINA A CADA RATO cuando muere alguien. El mundo termina para esa persona concreta cuando se muere. No necesitas que caiga un cometa, o que el Sol incendie la tierra. Basta con que tu ciclo de vida termine o haya algún evento para que termine TU MUNDO. En el momento que cierras tus ojos a ésta vida, pues el MUNDO, TU MUNDO ha terminado. Es el FIN DE TU MUNDO. Ya no necesitas esperar ningún evento de ese tipo.

Trata entonces de no preocuparte por ese FIN COMÚN que tanto te llena de ansiedad y céntrate en tu vida. En tus cosas. Trata de hacer una vida ordenada, de servicio, que tenga sentido. Dedícale tiempo a tu familia, a tus sueños dale la vida completa. Haz tu vida cotidianamente extraordinaria. Mira en la rutina diaria la posibilidad de continuar lo que hayas iniciado, construye, lidera, canta, emociónate, viaja, ora y lo que es más bello: Haz todo con AMOR.

No pierdas el tiempo. No te angusties. Si te fijas, no evitarás la muerte. Pero si puedes dar lo mejor de tu vida a la vida. Y de esa manera hacer feliz a los demás, y lo que es más hermoso, ser FELIZ tú mismo. No lo desperdicies. No esperes el FIN DEL MUNDO. A partir de éste momento INICIA TU MUNDO FELIZ. Ni más ni menos.