El rover Curiosity, de la NASA, ha permitido detectar nuevas posibles huellas de que hay o de que hubo vida en Marte. En dos artículos publicados el jueves en Science los investigadores han anunciado eldescubrimiento de moléculas orgánicas en rocas sedimentarias de 3.000 millones de años de edad y situadas a solo unos centímetros de la superficie.

También han demostrado la existencia de un ciclo estacional en la cantidad de metano de la atmósfera. Ambos hallazgos no esclarecen si estos fenómenos tienen un origen geológico o biológico, pero suponen un avance en la comprensión del funcionamiento del planeta y su posible habitabilidad, tanto presente como pasada.

“Con estos nuevos descubrimientos, Marte nos está diciendo que sigamos buscando huellas de vida“, ha dicho en un comunicado de la NASA Thomas Zurbuchen, administrador asociado para el Directorado de Misiones Científicas. “Confío en que esta y las misiones planificadas harán aún más descubrimientos en el planeta rojo que nos dejarán sin aliento”.

Estos avances son una novedad porque suponen el descubrimiento de moléculas orgánicas en rocas marcianas muy antiguas, creadas cuando quizás el planeta fue habitable, y porque podrían ayudar a desvelar el misterio del origen del metano marciano. Por desgracia, por sí solos no indican que estemos más cerca ni más lejos de la detección de huellas de vida.

Moléculas orgánicas de origen desconocido

Los científicos saben que hace miles de millones de años, Marte estuvo cubierto por océanos de agua líquida. Hay indicios de que el planeta perdió su campo magnético y de que eso le llevó a que su atmósfera se debilitara tanto como para perder el agua superficial.

Todavía hoy acumula enormes reservas de hielo de agua bajo la superficie, y está por ver si podría albergar formas de vida en el subsuelo, a salvo del bombardeo de radiación al que le somete el Sol. ¿Podría ser que al perforar la superficie encontráramos moléculas orgánicas o incluso formas de vida? Podríamos verlo en unos cuantos años.

Propano en el cráter Gale

En esta ocasión, el Curiosity perforó rocas sedimentarias en varios puntos del cráter Gale, que hace miles de millones de años fue el fondo de un lago. Lo hizo a través de un instrumento, llamado SAM, que calienta las muestras para liberar las posibles moléculas orgánicas atrapadas y poder analizarlas.

Las pruebas han permitido detectar azufre (que le confiere a las moléculas resistencia a la degradación químico-física). También han llevado a encontrar altas concentraciones de moléculas orgánicas, similares a las de los meteoritos marcianos y 100 veces superiores a las encontradas hasta ahora en superficie (azotada, recordamos, por la radiación).

Entre todas ellas, se ha identificado la presencia de tolueno, benzeno, tiofenos y pequeñas cadenas de carbono, como el propano o el buteno.

El misterioso metano de Marte

El otro estudio publicado en Science ha anunciado el descubrimiento de que la concentración de gas metano en la atmósfera varía estacionalmente. Este gas fue detectado en la atmósfera de Marte hace 20 años y su interés radica en que en la Tierra tiene un origen biológico: esto plantea la posibilidad de que el planeta rojo tenga o haya tenido vida.

Lo cierto es que aparte de ser creado por microbios, el metano se produce en ciertas interacciones entre rocas y agua.

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