Las micro y pequeñas empresas atraviesan el inicio del 2026 con limitaciones estructurales que afectan su sostenibilidad. El acceso al crédito formal, los altos niveles de informalidad y un entorno económico de bajo crecimiento influyen directamente en la capacidad de operación del sector, que representa más del 95 % del tejido empresarial del país. En entrevista al programa Impulso Norte, el director de Mipymes Unidas del Perú, Daniel Hermoza, analiza la situación del endeudamiento, la informalidad laboral y los sectores con mayores desafíos para las micro y pequeñas empresas.
Acceso al crédito y avance del financiamiento informal
Uno de los principales desafíos para las micro y pequeñas empresas es el acceso al crédito formal. De acuerdo con cifras de la Federación de Cajas Municipales, el financiamiento informal conocido como “gota a gota” moviliza entre 2 000 y 2 500 millones de dólares, consolidándose como una alternativa frecuente para negocios que no califican al sistema financiero tradicional.
Daniel Hermosa, director de Mipymes Unidas del Perú, explicó que esta situación responde a la informalidad y semi-informalidad que caracteriza a gran parte del sector. Muchos negocios no registran adecuadamente sus ventas, lo que dificulta demostrar ingresos sostenidos ante una entidad financiera.
“Un banco te presta cuando tú le demuestras que tienes ingresos”, señaló.
Una encuesta reciente indica que cerca del 60 % de las Mypes no solicitó créditos formales. Del total que sí lo hizo, el 24 % no obtuvo financiamiento, reflejando una brecha persistente entre la oferta financiera y las condiciones reales del sector.
Informalidad laboral y déficit de empleo
La generación de empleo en las Mypes también enfrenta restricciones. El incremento de la remuneración mínima vital aplicado en años recientes tuvo impacto principalmente en la creación de nuevos puestos de trabajo. Según Mipymes Unidas del Perú, el país mantiene un déficit acumulado de aproximadamente 1,2 millones de empleos.
El crecimiento económico promedio, cercano al 3 %, resulta insuficiente para absorber la demanda laboral, especialmente de la población joven. A ello se suma la migración de cerca de un millón de personas que han salido del país en búsqueda de mejores oportunidades, reduciendo la base productiva y el consumo interno.
Reducción de la clase media y efectos en el consumo
El retroceso de la clase media es otro factor que impacta directamente en las micro y pequeñas empresas. El informe anual del Banco Mundial de 2024 señala que este segmento de la población se redujo en 9,5 %, lo que equivale a cerca de 1,5 a 2 millones de personas.
La contracción de la clase media reduce el consumo de bienes y servicios, afectando a sectores vinculados al comercio y los servicios. Además, el traslado de estos hogares hacia servicios públicos incrementa la presión sobre el sistema estatal de educación y salud.

