El cierre económico del 2025 dejó para el Perú un crecimiento cercano al 3 %, una de las tasas más altas registradas tras la pandemia. Sin embargo, este resultado convive con desafíos estructurales como la informalidad laboral, la percepción de un alto costo de vida y la incertidumbre generada por el próximo proceso electoral. En una entrevista a Impulso Norte, el economista César García, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), evaluó el comportamiento de la economía y las perspectivas para el 2026.
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Crecimiento económico y consumo privado en el 2025
De acuerdo con García, el crecimiento registrado en 2025 representa una señal positiva para la economía peruana, ya que tasas superiores al 3 % suelen traducirse en mayores oportunidades de empleo, dinamismo del consumo y mejoras en el bienestar de las familias.
Uno de los componentes que impulsó este desempeño fue el consumo privado, que creció cerca de 4 % durante el año. Este resultado refleja un mayor gasto de los hogares y una recuperación parcial de la demanda interna. No obstante, el economista advirtió que parte de este impulso estuvo asociado a medidas extraordinarias como los retiros de fondos previsionales y de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), lo que limita su sostenibilidad en el tiempo.
Perspectivas del consumo para el 2026 en un contexto electoral
Para el 2026, García señaló que el consumo podría desacelerarse debido al clima de cautela propio de un año electoral. La incertidumbre respecto a los candidatos, las propuestas económicas y el respeto a las reglas de juego suele influir en las decisiones de gasto de las familias y de inversión de las empresas.
Según explicó, para sostener el consumo a mediano plazo es necesario abordar los problemas de fondo, especialmente el fortalecimiento del empleo formal. “Si queremos que las familias consuman más, tienen que tener mayores ingresos”, indicó, destacando que la informalidad laboral sigue siendo uno de los principales obstáculos estructurales de la economía peruana.
Inversión privada y señales de confianza económica
La inversión privada, considerada uno de los principales motores del crecimiento económico, mostró un desempeño positivo en 2025, aunque García sostuvo que pudo haber sido mayor. En su análisis, la falta de avances contundentes en la lucha contra la inseguridad ciudadana afectó la confianza de los empresarios, en especial de las micro y pequeñas empresas, que representan cerca del 99 % del tejido empresarial del país.
Asimismo, el economista advirtió que la inversión responde de manera sensible a las expectativas y a la estabilidad institucional. En sectores como la minería, la ausencia de señales claras frente a la minería ilegal y la incertidumbre regulatoria generan desconfianza y limitan nuevas inversiones.
Inflación controlada y percepción del costo de vida
Uno de los indicadores más destacados del 2025 fue la inflación, que cerró ligeramente por encima del 1 %, la más baja registrada en los últimos ocho años. García atribuyó este resultado al manejo técnico e independiente del Banco Central de Reserva del Perú, cuya labor principal es mantener la estabilidad de precios.
Pese a ello, el economista reconoció que la percepción ciudadana de un alto costo de vida persiste. Esta situación se explica, principalmente, por los bajos ingresos asociados a la elevada informalidad laboral, que supera el 70 % de la población ocupada, limitando la capacidad de recuperación del poder adquisitivo de la mayoría de hogares.
Retos para el nuevo gobierno y sostenibilidad del crecimiento
En el contexto electoral, el incremento de la remuneración mínima vital ha vuelto al centro del debate público. Actualmente fijada en 1 130 soles, algunas propuestas políticas plantean elevarla hasta 1 800 o incluso 2 000 soles.
García señaló que cualquier ajuste salarial debe basarse en un análisis técnico y en el diálogo entre el Estado, el sector privado y los trabajadores. Además, subrayó que el principal problema no es únicamente el nivel del salario mínimo, sino las condiciones laborales en las que se desempeña la mayoría de trabajadores, quienes carecen de derechos y beneficios por encontrarse en la informalidad.
De cara al inicio del próximo gobierno, el economista destacó la importancia de proteger la institucionalidad y mantener reglas de juego claras para generar confianza en los inversionistas. Asimismo, enfatizó la necesidad de impulsar reformas estructurales y proyectos de infraestructura de mediano y largo plazo, como obras de riego, carreteras y prevención de desastres.
Finalmente, García señaló que cerrar brechas en servicios básicos como agua, electricidad e internet, así como enfrentar de manera efectiva la inseguridad ciudadana, será clave para sostener el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de la población.

