Pintar es una de las expresiones más antiguas del mundo, ya que en tiempos en los que aún no se había desarrollado el lenguaje oral, los trazos ya habían cobrado protagonismo. Pero esta actividad, por muy fundamental que parezca, es echada al olvido cuando crecemos.

Pintar era una actividad frecuente durante la niñez. Foto: Internet

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Es por ello que este verano es la oportunidad perfecta para retomar el hábito que hacía feliz a tu niño interior. La práctica te ayudará no solo a sentirte más libre, sino también a desarrollar cambios emocionales y cognitivos necesarios para que retomes tus actividades con una mejor disposición.

Aquí te dejamos algunas razones para que desates los ánimos por realizar uno que otro trazo:

La creatividad se eleva
Los colores activan la imaginación, por tanto, permuten el nacimiento de nuevas ideas. Foto: Internet
Mejora la capacidad de concentración
Colorear es una actividad motriz que requiere atención al detalle. Foto: Internet
Es una meditación ideal
Los colores y los trazos permiten disfrutar del momento presente. Foto: Internet
Disminuye la ansiedad
Colorear es una terapia que permite canalizar las emociones. Foto: Internet
Aumenta el positivismo
El uso de colores vivos en los dibujos activa regiones cerebrales que nos hacen sentir felices. Foto: Internet 

Manifiesta los sentimientos 

Esta forma de comunicación fluye especialmente en personas que no son capaces de comunicarse verbalmente. Foto: Internet

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