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La hermana André, la monja francesa considerada la persona más longeva del mundo, murió a los 118 años. Ella fue una de las sobrevivientes de la COVID-19, durante la ola de contagios que azotó a Europa.

Fue el alcalde de la ciudad, Hubert Falco, quien anunció la noticia de su muerte en Twitter y escribió que “Es con inmensa tristeza y muchas emociones que me entero del fallecimiento esta noche de nuestra Decana de la Humanidad #SisterAndré”.

El portavoz de la monja, David Tavella, dijo que murió el martes, 17 de enero, a las 2 a.m. hora local y que vivía cerca de Toulon. “Hay una gran tristeza, pero ella quería que sucediera, era su deseo de unirse a su amado hermano. Para ella, es libertad”, dijo Tavella.

Nacida como Lucile Randon el 11 de febrero de 1904, la hermana André dedicó la mayor parte de su vida al servicio religioso, según un comunicado publicado por Guinness en abril de 2022. Antes de convertirse en monja católica, cuidó niños durante la Segunda Guerra Mundial y luego pasó 28 años cuidando a huérfanos y ancianos en un hospital.

Según Guinness, también fue la monja más anciana que jamás haya vivido.

Cuando cumplió 118 años en 2022, la monja recibió una nota de cumpleaños escrita a mano por el presidente francés Emmanuel Macron, el decimoctavo presidente francés de su vida. También ha habido 10 papas diferentes presidiendo la Iglesia Católica desde que ella nació.

Antecesoras

Se convirtió en la persona más anciana del mundo tras la muerte de Kane Tanaka, una mujer japonesa previamente certificada como la persona más anciana del mundo, que murió a la edad de 119 años el 19 de abril.

El título de la persona más longeva jamás registrada también pertenece a una mujer francesa. Nacida el 21 de febrero de 1875, la vida de Jeanne Louise Calment duró 122 años y 164 días, según la declaración de Guinness World Records.