La empresa estatal Petróleos del Perú (Petroperú) oficializó la designación de Gustavo Adolfo Villa Mora como gerente general a partir del sábado 21 de febrero. La decisión se comunicó como hecho de importancia ante la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), en medio del proceso de reorganización patrimonial que atraviesa la compañía.
El ingeniero petroquímico asume nuevamente el cargo en reemplazo de Rita Lorna López Saavedra. Villa Mora ocupó anteriormente la gerencia general entre el 6 de diciembre y el 7 de enero pasado, etapa tras la cual lo sustituyeron. Ahora retoma la conducción ejecutiva en un momento clave para la petrolera estatal.
Perfil técnico y contexto financiero
Con más de veinte años de trayectoria en el sector hidrocarburos, Villa Mora vuelve a liderar una empresa estratégica para el sistema energético nacional. Su designación se produce mientras Petroperú enfrenta un proceso de reorganización destinado a estabilizar su situación financiera y fortalecer su estructura corporativa.
El cambio en la alta dirección ocurre en un escenario de presión económica y escrutinio público, factores que han marcado la agenda reciente de la compañía.
Sindicato pide liderazgo técnico y transparencia
Por su parte, el Sindicato de Trabajadores Administrativos de PETROPERÚ (STAPP) difundió un pronunciamiento en el que remarcó que la conducción de la empresa no debe responder a intereses políticos ni a decisiones coyunturales.
El gremio sostuvo que tanto el gerente general como los integrantes del Directorio deben acreditar trayectoria profesional sólida y amplio conocimiento del sector energético. Asimismo, advirtió que la complejidad operativa y financiera de la empresa exige liderazgos capaces de gestionar crisis y procesos de transformación organizacional.
En esa línea, el sindicato subrayó que cualquier flexibilización de requisitos para cargos estratégicos debilita la gobernanza corporativa y afecta la credibilidad institucional frente a los mercados y la ciudadanía. Finalmente, exhortó a que las designaciones se realicen mediante procesos planificados, objetivos y transparentes, con énfasis en la solvencia ética y la rendición de cuentas.

