Desde hace más de tres décadas, Idelfonso Prado Gutiérrez dedica su vida a preservar una de las expresiones artesanales más representativas de Catacaos, en la región Piura: el tejido en paja junco y la arpillería. A sus 65 años, este maestro artesano continúa trabajando con la misma convicción con la que aprendió el oficio de sus padres.
Conocido como “Idel” entre vecinos y clientes, nació y creció en Catacaos, localidad con la que mantiene un profundo vínculo cultural. Su padre, Pedro Prado Lachira, y su madre, Clara Gutiérrez Chero, ambos tejedores de junco, formaron a sus 12 hijos en este arte tradicional. Sin embargo, solo Idelfonso y una de sus hermanas continúan ejerciéndolo de manera activa.

Un oficio heredado que resiste al paso del tiempo
Prado cursó sus estudios en la ex escuela 28 y luego en el antiguo colegio Cayetano Heredia. Desde joven enfrentó la poliomielitis, condición que marcó su vida. En los últimos años, debido a problemas de movilidad, utiliza una muleta para desplazarse, aunque ello no ha sido impedimento para continuar con su trabajo artesanal.
En su taller ubicado en el asentamiento humano Nuevo Catacaos, primera etapa, elabora bolsos y otros productos de paja junco con destreza y paciencia. Cada pieza puede demandar hasta tres horas de trabajo continuo, reflejando una combinación de técnica, creatividad y experiencia acumulada durante 37 años.

Llamado a las autoridades para proteger la artesanía local
El artesano hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad para que no se deje de lado a quienes mantienen viva la artesanía tradicional. Señaló que el tejido en paja junco es parte de la identidad cultural de Catacaos y requiere apoyo e incentivos para evitar su desaparición.
Indicó, además, que el junco es un recurso propio de la zona, aunque actualmente también se obtiene materia prima proveniente de humedales como los de Santa Julia, lo que permite continuar con la producción artesanal.

La arpillería, otra expresión de su creatividad
Además del tejido en junco, Idelfonso Prado desarrolla el arte de la arpillería, una técnica que consiste en confeccionar imágenes religiosas en relieve. A partir de una silueta base, viste y decora figuras de santos, como el Señor Cautivo, utilizando telas y pedrería hasta lograr piezas tridimensionales muy apreciadas por sus clientes.
Sus trabajos suelen ser realizados por encargo y son buscados tanto para uso doméstico como para fines religiosos. Mientras atiende pedidos, el artesano destaca que no hay trabajo imposible cuando se domina el oficio y se mantiene la voluntad de crear.
Quienes deseen conocer su labor pueden visitarlo en la calle Integración, manzana E, lote 8, en Nuevo Catacaos, donde continúa demostrando la calidad y el valor del arte cataquense.

