La informalidad y la brecha de género siguen siendo desafíos estructurales del mercado laboral peruano, con un impacto particular en las mujeres emprendedoras. En entrevista con Impulso Norte, la economista Brenda Silupú, profesora del área de Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Piura, explicó las causas que sostienen la informalidad femenina y las barreras que limitan el acceso de las mujeres a empleos formales y sostenibles.
Informalidad femenina como problema estructural en el Perú
De acuerdo con Silupú, el Perú mantiene altos niveles de informalidad laboral desde hace más de tres décadas. Según indicó, el país ocupa el segundo lugar en América Latina con mayores tasas de informalidad, situación que no ha logrado revertirse pese a cambios normativos y nuevas políticas implementadas en los últimos años.
Tras la pandemia, se registró un incremento del emprendimiento liderado por mujeres, aunque en su mayoría bajo esquemas informales. “Nos está preocupando mucho de que la informalidad ahora está siendo liderada por mujeres”, señaló la especialista, quien advirtió que muchos de estos negocios permanecen en la informalidad pese al paso del tiempo.
Factores estructurales que limitan la formalización de mujeres emprendedoras
La economista identificó cuatro factores principales que explican la permanencia de las mujeres en la informalidad. El primero es el desconocimiento del proceso de formalización, pese a que existen mecanismos digitales simplificados. “Muchas personas que operan en la informalidad no conocen cuál es el proceso”, explicó.
El segundo factor está relacionado con la percepción negativa hacia el Estado y las entidades reguladoras. Según Silupú, existe el temor de sanciones, embargos o una carga tributaria elevada, lo que desincentiva el registro formal de los negocios.
Un tercer elemento es el denominado “efecto tamaño”, que lleva a muchas emprendedoras a considerar que, por tratarse de negocios pequeños, no están obligadas a formalizarse. Finalmente, la pobreza de tiempo aparece como una limitación clave, ya que las mujeres asumen múltiples roles familiares y domésticos que reducen su disponibilidad para realizar trámites o capacitaciones.
Brecha salarial y autoempleo informal como alternativa
Incluso cuando hombres y mujeres presentan niveles similares de educación y experiencia, persisten diferencias significativas en los ingresos. Silupú indicó que esta brecha salarial influye en la decisión de muchas mujeres de optar por el autoempleo o el emprendimiento informal.
“El sector informal se ha vuelto un sector de refugio para aquellas mujeres que no tienen oportunidades en el mercado laboral”, afirmó. Entre las razones destacan la búsqueda de autonomía, la posibilidad de manejar horarios flexibles y la adaptación del emprendimiento a las responsabilidades familiares.
La especialista también destacó las brechas existentes entre mujeres emprendedoras de zonas urbanas y rurales. En estas últimas, el acceso a productos financieros, conectividad digital y capacitaciones es más limitado, lo que dificulta el crecimiento económico y la formalización.
Además, señaló que en zonas rurales persisten estructuras culturales y patriarcales que restringen la autonomía económica de las mujeres. “Hay costumbres donde el jefe de familia determina lo que se debe hacer dentro del hogar, limitando el potencial de las mujeres”, explicó.
Políticas públicas y desafíos para reducir la informalidad
Respecto a las políticas implementadas para reducir la informalidad, Silupú señaló que, si bien se han desarrollado programas de capacitación, estos no siempre consideran las realidades diversas de las mujeres emprendedoras ni incluyen acompañamiento posterior.
“La capacitación debe ir acompañada de seguimiento para que sea efectiva”, sostuvo, y planteó que entidades como la SUNAT podrían asumir un rol más orientado al asesoramiento durante el proceso de formalización.
También mencionó que factores como el cuidado de los hijos y la falta de redes de apoyo influyen en la baja participación de mujeres en programas de capacitación, lo que limita su impacto real.
Cifras sobre informalidad y brechas de género en el Perú
Según datos citados por la economista, el 56 % de los emprendimientos en el país están actualmente liderados por mujeres. No obstante, la informalidad laboral alcanza en promedio el 76 %, con una incidencia mayor en mujeres, quienes registran tasas cercanas al 80 %, frente al 70 % a 73 % en hombres.
En términos de ingresos, Silupú indicó que los hombres perciben en promedio alrededor de 2 200 soles mensuales, mientras que las mujeres registran ingresos cercanos a los 1 500 soles. Estas brechas, señaló, dificultan el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con igualdad de género, trabajo decente y reducción de desigualdades.

