El 2026 comienza con un fenómeno astronómico de gran interés, especialmente para los observadores del cielo. Se trata de la primera superluna del año, un evento que podrá apreciarse a simple vista y que destacará por su mayor brillo y tamaño aparente.
Este espectáculo celeste será visible el 3 de enero, fecha que coincide además con otros acontecimientos relevantes en la dinámica del sistema solar.
Qué es una superluna y por qué se observa más grande
El término superluna se utiliza cuando la Luna llena se presenta con un diámetro angular ligeramente superior al promedio. Esto, debido a que se encuentra cerca de su perigeo, es decir, el punto más cercano a la Tierra en su órbita.
En esta ocasión, la Luna alcanzará un diámetro angular aproximado de 32.9 grados. Ello, permitirá que se perciba visualmente más grande y luminosa que una luna llena habitual.
La luna del lobo y su encuentro con Júpiter
Este evento corresponde a la primera de las tres superlunas previstas para 2026 y es conocida tradicionalmente como la luna del lobo. Durante la noche, el satélite natural se ubicará en dirección a la constelación de Géminis, ofreciendo un punto de referencia claro para su observación.
Además, ese mismo día, durante la tarde, la Luna protagonizará un acercamiento visual a Júpiter, lo que permitirá observar ambos cuerpos celestes relativamente próximos en el cielo.
La Tierra alcanza su punto más cercano al Sol
El 3 de enero también se producirá otro fenómeno astronómico destacado. En esa fecha, la Tierra llegará a su perihelio, el momento en que se sitúa a la menor distancia del Sol a lo largo de su órbita elíptica.
Durante este evento anual, el Sol se encontrará en la constelación de Sagitario, y su disco se verá ligeramente más grande desde la perspectiva terrestre, marcando un hito en la relación orbital entre ambos cuerpos.
Enero ofrece condiciones ideales para la observación del cielo
Especialistas recomiendan aprovechar el mes de enero de 2026 para la observación astronómica, especialmente desde zonas alejadas de la contaminación lumínica.
El uso de binoculares y telescopios facilitará la observación de Júpiter y sus satélites naturales, mientras que las fases de la Luna y algunos fenómenos solares podrán apreciarse a simple vista, siempre que se adopten las medidas de seguridad adecuadas.

