El proyecto para modernizar el estadio Miguel Grau de Piura enfrenta un nuevo y serio revés. El consorcio encargado de la obra comunicó al Gobierno Regional su decisión de resolver el contrato, argumentando que existen condiciones que hacen inviable continuar con los trabajos, situación que vuelve a alejar la posibilidad de contar con un recinto deportivo de primer nivel, informó Diario Correo.
La decisión se formalizó el 15 de diciembre mediante una comunicación dirigida a la entidad regional, en la que la empresa señala que los problemas detectados no son atribuibles a ninguna de las partes y que impiden seguir con la ejecución de la obra.
Obra paralizada y verificación técnica programada
Tras la resolución contractual, se dispuso la realización de una constatación física y un inventario de los trabajos ejecutados. Esta diligencia se programó para el viernes 19 de diciembre en las instalaciones del estadio, con la finalidad de verificar el estado real de la obra y los bienes existentes.
Para este procedimiento, la Dirección General de Construcción conformó un comité técnico integrado por tres ingenieros, quienes deberán levantar información detallada sobre el avance y las condiciones en las que queda el proyecto.
De acuerdo con el cuaderno de obra digital, los trabajos se encuentran totalmente detenidos desde el 3 de noviembre, situación que ya había generado preocupación entre autoridades y ciudadanía.
Deficiencias técnicas marcaron el inicio del proyecto
Desde las primeras etapas de ejecución se registraron dificultades relacionadas con el expediente técnico. Anotaciones realizadas por el residente de obra evidencian observaciones sobre inconsistencias en el diseño, especialmente en lo referido a las tribunas del estadio.
Estas deficiencias habrían generado retrasos, consultas técnicas no resueltas y obstáculos que impidieron avanzar conforme al cronograma previsto, afectando el normal desarrollo del proyecto.
Cuestionamientos al consorcio ejecutor
El Consorcio EPiura está conformado por una empresa extranjera que inició operaciones recientemente en el país y por una compañía nacional sin antecedentes en la construcción de infraestructura deportiva. Esta falta de experiencia específica fue uno de los aspectos que generó dudas desde la adjudicación del contrato.
El acuerdo se suscribió en junio de este año y establecía un plazo de ejecución de 420 días calendario. Sin embargo, a pocos meses de iniciado, el proyecto quedó prácticamente estancado.
Contraloría ya había advertido retrasos graves
Antes de la resolución contractual, la Contraloría General de la República emitió un informe de control en el que alertó sobre riesgos significativos en la ejecución del proyecto. El documento señalaba demoras en la absolución de consultas técnicas, lo que comprometía seriamente el cumplimiento de los plazos y el objetivo de la obra.
Según ese informe, al 26 de noviembre de 2025 el avance físico apenas superaba el 1.6 %, cuando debió alcanzar más del 17 %, reflejando un desfase considerable. Días después, se confirmó la paralización total de los trabajos por falta de respuestas técnicas por parte de la entidad regional.
Incertidumbre sobre el futuro del estadio
Con la obra detenida y el contrato resuelto, el futuro del estadio Miguel Grau vuelve a quedar en incertidumbre. La población piurana, que esperaba ver concretado un proyecto largamente anunciado, enfrenta ahora un nuevo retraso que obliga a replantear el proceso, asumir responsabilidades y definir los siguientes pasos para evitar que la infraestructura continúe en abandono.

